¿Sabes qué pasa cuando alguien intenta imitar un éxito que no entiende? Que termina estrellándose contra su propio ego. Y eso, exactamente eso, es lo que está ocurriendo entre Antonio de la Rúa, Shakira y Gerard Piqué, porque mientras uno habla con hechos, el otro vive de apariencias. Y hoy, tras años de silencio, Antonio de la Rúa ha vuelto a hablar y sus palabras han sido tan contundentes que han retumbado desde Buenos Aires hasta Miami.
Algunos hacen dinero, otros hacen historia y luego están los que hacen el ridículo intentando copiar a los que sí saben. Si tú prefieres estar del lado de los que construyen, deja tu like, suscríbete y comparte este video, que hoy hay clases gratis de realidad. Todo comenzó en una emisora local de Argentina, una de esas radios de barrio que sin proponérselo acaban emitiendo una entrevista que da la vuelta al mundo.Antonio había sido invitado para una charla sobre negocios, liderazgo y gestión de empresas, temas que domina desde hace años. Nadie esperaba que la conversación terminara en un terremoto mediático, pero así fue. En mitad de su intervención, cuando hablaba sobre el valor de construir una marca sólida, mencionó un nombre que aún provoca ecos emocionales, Shakira.
Con una serenidad absoluta, Antonio comenzó a recordar aquellos años en los que trabajaron juntos. Cuando él gestionaba su carrera, negociaba contratos, diseñaba estrategias de marketing y colocaba al artista colombiana en los escenarios más importantes del planeta. Y de repente, sin elevar la voz, lanzó una cifra que dejó a todos congelados.
Dijo que la actual gira de Shakira había generado más de 300 millones de dólares de beneficio neto, posicionándose entre las 30 giras más exitosas de la historia de la música. Y eso no es casualidad. agregó. La frase cayó como una bomba. Los locutores no sabían si aplauddir o seguir preguntando, pero el dato era demasiado potente para ignorarlo.
Uno de ellos, entre risas, le dijo a Antonio, “Antonio, parece que Shakira está superando incluso los números que tuvo Michael Jackson en su mejor época y él, sin pestañar respondió, “No lo parece, lo está haciendo.” Esa simple respuesta encendió las alarmas. En cuestión de horas, el fragmento de audio comenzó a circular en redes sociales.Los portales de noticias lo replicaron y en cuestión de horas el apellido de la rua volvió a aparecer en titulares que hacía mucho no se escribían. Pero lo más fuerte no fue el reconocimiento hacia Shakira, sino lo que vino después. Uno de los panelistas del programa, consciente del peso mediático de las palabras de Antonio, aprovechó el momento para lanzarle una pregunta cargada de veneno.
Y ya que hablamos de empresarios exitosos, ¿qué opinión te merece Gerard Piqué y sus negocios con la Kings League? Antonio, que hasta ese momento se había mostrado cordial, cambió el tono, lo miró, hizo una breve pausa y contestó con una frase que quedó grabada. Piqué siempre quiso ser yo, pero le faltó lo más importante, el respeto.
La sala se quedó muda y a partir de ahí todo fue un festival de titulares. Antonio explicó con calma y sin agresividad que los contactos, las marcas y las oportunidades que tuvo Piqué en su momento surgieron gracias al entorno de Shakira. Antes de ella, Piqué era un buen jugador, pero nada más. Su carrera empresarial nació del brillo que ella le prestó. no del suyo propio.
Mientras los periodistas intentaban asimilarlo, de la rúa fue más lejos. Nunca entendió lo que significa cuidar a alguien que te ayuda a crecer. Shakira le abrió puertas que él se encargó de cerrar con su soberbia y eso en los negocios se paga caro. Esa última frase se convirtió en el titular principal de todos los noticieros latinoamericanos.
En Colombia, los medios locales recogieron la historia como la respuesta más elegante y demoledora contra Piqué. En España, algunos programas de tertulia se dividieron. Unos defendían al exfutbolista, otros reconocían que esta vez el argentino había dicho la verdad sin necesidad de exagerar. Y es que más allá del contenido económico, lo que captó la atención fue el tono.Antonio no habló desde el resentimiento, sino de la experiencia. No fue un ataque, fue una lección. Yo no necesito compararme con nadie, pero cuando alguien intenta imitar tus pasos y no logra entender tus valores, el resultado es predecible, añadió. Lo curioso es que según fuentes cercanas, Shakira ya había escuchado el fragmento antes de que se hiciera viral.
Un amigo de la artista le envió el audio desde Buenos Aires y ella al escucharlo simplemente sonró. Antonio siempre ha sabido decir las cosas sin gritar. habría dicho. Esa reacción tranquila pero significativa fue interpretada por muchos como una aprobación implícita. En Miami, donde reside la cantante, el tema se volvió tendencia no solo por las palabras de Antonio, sino por el contraste con la vida actual de Piqué.
Mientras Antonio hablaba de liderazgo, valores y respeto, el exfutbolista aparecía en un evento de la Kings League, siendo abullado por un grupo de asistentes que coreaban Shakira Shakira. Una coincidencia que para muchos fue el reflejo perfecto del momento que vive cada uno, pero el impacto de las declaraciones no se detuvo ahí.
En Argentina, varios medios empresariales decidieron analizar la parte económica del asunto. La cifra de 300 millones de dólares generó debate entre expertos que la confirmaron como plausible si se tienen en cuenta los ingresos por taquilla, merchandising y derechos de retransmisión. Shakira está viviendo el momento financiero más fuerte de su carrera”, explicó un economista en la televisión nacional.
Y si Antonio de la Rúa afirma que esa cifra es real, es porque probablemente tenga información directa del equipo que maneja la gira. Sin embargo, lo que más encendió las redes no fue el dinero, sino la comparación con Piqué. Los fans no tardaron en inundar las redes con mensajes de apoyo a Shakira y memes que ridiculizaban al exjugador del Barcelona.
Algunos decían, “Mientras ella llena estadios, él apenas llena gradas de streamers.” Otros más directos escribían, “Antonio tenía razón, el éxito no se compra, se construye.” Y así lo que comenzó como una entrevista local terminó siendo un fenómeno global. Las declaraciones de Antonio reavivaron un debate que parecía dormido.
¿Quién impulsó realmente la carrera de quién? ¿Fue Shakira quien llevó a Piqué a la fama más allá del fútbol? ¿O fue él quien arrastró su propia imagen al caos mediático tras la separación? De la Rúa, fiel a su estilo, no volvió a dar declaraciones. Después de aquella entrevista, guardó silencio, pero su mensaje ya había hecho el recorrido que debía, directo, certero y sin retorno.
En su entorno aseguran que no fue algo planeado, sino una reflexión natural dentro de una charla de negocios. Pero claro, tratándose de él, cualquier palabra tiene peso, especialmente cuando involucra a la artista más mediática del mundo y al exfutbolista más cuestionado del momento.
Mientras tanto, en España Piqué habría reaccionado con furia. Según fuentes cercanas a su entorno empresarial, pidió a su equipo de comunicación que no se pronuncie sobre declaraciones de exnovios de Shaquira intentando minimizar el asunto, pero la realidad es que el tema se le fue de las manos. Varios programas de televisión, incluso deportivos, abrieron con titilares como Antonio de la Rúa da una lección de humildad a Piqué o El hombre que entendió a Shakira mejor que nadie vuelve a poner las cosas en su lugar.
En redes sociales, el nombre de Antonio se volvió tendencia número uno en Argentina, Colombia, México y España. La gente comenzó a rescatar viejas fotos de los tiempos en que ellos y Shakira trabajaban juntos, recordando que fue precisamente durante esa etapa cuando la artista alcanzó su consagración internacional.
Sin Antonio no habría habido Shakira global, escribió una usuaria. Y aunque es una afirmación que puede discutirse, nadie puede negar que él jugó un papel clave en su consolidación como marca mundial. Las horas posteriores a la entrevista fueron un torbellino. Los audios, primero reproducidos por una radio local, se multiplicaron por todas las plataformas.
En cuestión de horas, la voz de Antonio de la Rúa sonaba en cadenas nacionales de Colombia, México, España y Estados Unidos, lo que comenzó como una charla sobre liderazgo empresarial se había transformado en un manifiesto de elegancia y poder, un golpe mediático que volvió a colocar a Shakira en el centro del éxito y a Piqué en el ojo del huracán.
La frase “Piqué quiso ser yo, pero le faltó el respeto, se convirtió en titular global”. Los programas de farándula no tardaron en debatirla con intensidad. En Colombia, los presentadores lo describieron como el comentario más fino y certero que alguien ha hecho sobre Piqué. En España, sin embargo, el tono fue diferente.
Algunos tertulianos intentaban justificarlo, otros se reían, pero nadie lo ignoró. Y mientras el ruido crecía, Shakira guardaba silencio. No hubo publicaciones ni indirectas ni comunicados. Solo una foto en sus redes, un ensayo en el escenario, con la frase “A veces los números no se miden en dinero, sino en esfuerzo.
” Una frase breve, pero con el sello que todos reconocen, directa, elegante y con mensaje entre líneas. Los fans interpretaron esa publicación como una respuesta a todo lo ocurrido. Era, según muchos, una manera de agradecer a Antonio sin mencionarlo. Y claro, las comparaciones no se hicieron esperar.
Mientras Piqué protagonizaba titulares por sus negocios en crisis, Shakira sumaba récords. Su gira agotaba entradas en cada país. Sus colaboraciones seguían dominando las listas de éxitos y su imagen pública se mantenía intachable. En Argentina, la prensa aprovechó para reconstruir la historia. Recordaron como Antonio durante más de una década fue pieza fundamental en la carrera de Shakira.
La acompañó en sus giras, diseñó campañas internacionales, negoció contratos millonarios y, sobre todo, la ayudó a dar el salto definitivo al mercado anglosajón. Antonio fue quien transformó a Shakira en una marca global”, decía un viejo artículo del diario Clarín que volvió a circular en redes. El público, especialmente latinoamericano, revivió ese pasado con nostalgia.
Para muchos era la época dorada de Shakira, la de las baladas profundas, las letras honestas y el talento sin distracciones. Cuando estaba con Antonio, ella era pura música. Con Piqué todo fue ruido”, decía un comentario viral en ex. Y aunque puede sonar exagerado, esa percepción se repitió miles de veces. En España, mientras tanto, el entorno de Piqué trataba de contener el incendio mediático.
Un miembro de su equipo de comunicación declaró off the record Gerard no tiene intención de responder. Considera que hablar de exrelaciones del pasado no aporta nada, pero ese silencio fue interpretado como lo que más temía, una derrota. Lo cierto es que por más que Piqué intentara ignorarlo, la comparación lo perseguía. En los programas deportivos, que rara vez se adentran en temas sentimentales, algunos comentaristas también se sumaron al debate.
Antonio de la Rúa la llevó a la cima del mundo y Piqué la empujó al estudio de grabación para desahogarse con canciones. Son dos tipos de influencia muy diferentes dijo un periodista en un programa nocturno español. Pero lo más curioso ocurrió en Miami, donde Shakira y Antonio volvieron a coincidir semanas después. Fuentes cercanas aseguran que tras la entrevista él la llamó para disculparse si sus palabras habían generado polémica.
Ella le respondió con calma, “Solo dijiste la verdad.” Esa frase, según los allegados, fue suficiente para cerrar cualquier herida del pasado. Desde entonces, mantienen una comunicación constante, más cercana que en años. En el entorno de la cantante, algunos aseguran que Antonio incluso la ha asesorado en ciertos aspectos de su gira actual, aportando ideas sobre marketing y estrategia.
No se trata de un regreso sentimental, aclaran, sino profesional. Pero el simple hecho de que vuelvan a colaborar ha encendido todas las alarmas en los medios. Mientras tanto, la economía de Piqué sigue siendo tema de conversación. Algunos medios españoles informaron que varios de sus proyectos empresariales atraviesan una revisión interna, especialmente la Kingsle, cuyo rendimiento financiero no estaría siendo el esperado.
Los patrocinadores, dicen, comienzan a impacientarse y el exjugador parece más preocupado por mantener su imagen que por atender los problemas reales. Antonio, sin nombrarlo directamente, también hizo referencia a eso en su entrevista. dijo, “Hay quienes confunden tener cámaras con tener poder, pero la verdadera influencia no se grita, se demuestra con resultados.
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” Y esa frase, sencilla poderosa fue interpretada como otro dardo directo hacia Piqué. El eco fue tan grande que incluso en Estados Unidos se hicieron eco del tema. En Univisión y Telemundo dedicaron segmentos enteros a analizar las declaraciones. Los presentadores coincidieron en algo. Antonio no habló con resentimiento, habló con conocimiento.
Y es que nadie mejor que él para saber lo que cuesta construir una carrera tan sólida como la de Shakira. Pero el golpe final vino de los fans. En TikTok, Instagram y YouTube. Los videos con fragmentos de la entrevista se viralizaron acompañados de montajes de Shakira en concierto, gráficos con cifras millonarias y comparaciones con artistas legendarios.
Muchos usuarios destacaron la frase “Superando a Michael Jackson,” algo que resonó especialmente en el público internacional. Nadie lo había dicho en voz alta, pero Antonio lo confirmó. escribían miles de personas. En paralelo, la prensa comenzó a publicar cifras aproximadas. Según estimaciones de Billboard y PStar, los ingresos totales de la gira de Shakira podrían alcanzar los 340 millones de dólares, superando giras históricas de artistas como Madona, Beyonce o Cold Play en algunas etapas.
Un logro impresionante que por sí solo coloca a la barranquillera en la élite de la música mundial. Y mientras todo esto ocurría, Piqué seguía recibiendo críticas. Cada nuevo titular sobre el éxito de Shakira era una nueva comparación, una nueva sombra que lo seguía. Algunos medios españoles incluso señalaron que el exjugador estaría intentando negociar una alianza con nuevos inversores para relanzar su imagen pública, pero los esfuerzos parecen insuficientes cuando el público ya ha elegido su narratura, la de un hombre que perdió a una mujer y con ella
su credibilidad. En los foros de prensa, algunos analistas comenzaron a hablar de el efecto de la rua, un fenómeno que, según ellos, consiste en cómo una sola declaración, bien medida y sin escándalos, puede cambiar por completo la percepción de figuras públicas. Antonio no gritó, no insultó, no atacó, solo describió una realidad que todos conocían, pero nadie se atrevía a decir, explicó una psicóloga de medios en una entrevista.
Y mientras Piqué intenta apagar fuegos, Shakira parece vivir su momento más pleno. Su gira continúa batiendo récords. Su música sigue liderando las plataformas y su imagen, lejos de deteriorarse, crece con cada aparición pública. Y lo más significativo, todo esto ocurre sin necesidad de polémicas nuevas. Ella brilla por lo que hace, no por lo que responde.
En una reciente entrevista con una cadena estadounidense, la cantante fue preguntada indirectamente sobre el tema. No mencionaron a Antonio ni a Piqué, pero el periodista dijo, “Muchos dicen que esta es tu era más exitosa, incluso superando cifras históricas. ¿Cómo te hace sentir eso?” Ella sonrió, miró a la cámara y respondió, “Lo que se construye con amor y disciplina dura más lo que se construye con ego.
” Una frase breve, pero suficiente para entenderlo todo. Y una vez más, el público entendió el mensaje sin necesidad de nombres. En revés, la frase se viralizó con fuerza. Los fans la interpretaron como una respuesta elegante a las comparacionas con su expareja y los medios no tardaron en reproducirla junto a titulares como Shakira responde con elegancia a las palabras de Antonio de la Rua.
Lo cierto es que más allá de los titulares hay una verdad que nadie discute. El éxito de Shakira hoy es más sólido que nunca. Sus giras, sus marcas, su influencia y su conexión con el público la han convertido en una figura global de una magnitud que pocos alcanzan. Y si Antonio fue parte de esa historia, sus palabras no hacen más que recordarle al mundo que detrás del talento también hubo estrategia, disciplina y visión.
En cambio, Piqué parece ser la antítesis de esa fórmula. La suya fue una carrera meteórica en el fútbol, pero irregular fuera de él. Y aunque intenta mantener su figura de empresario moderno, su reputación se tambalera cada vez que el pasado vuelve a tocarle la puerta. Lo que Antonio hizo no fue atacar, fue ubicar, recordar a todos que el éxito tiene memoria y que en esta historia quien realmente supo construir algo duradero fue Shakira.
Y con cada palabra que pronunció, con cada número que reveló, el argentino no solo elevó su legado, sino que también dejó claro que pese a los años sigue entendiendo mejor que nadie cómo se maneja el poder en silencio. El eco de las palabras de Antonio no solo no se apagó, se multiplicó. En cuestión de días, su entrevista se convirtió en uno de los fragmentos más reproducidos de la semana en redes latinoamericanas.
y no porque buscara polémica, sino por el efecto que generó respeto, admiración y una sensación de justicia silenciosa. Era como si muchos hubiesen estado esperando que alguien por fin pusiera a Piqué en su sitio. Los medios de farándula de América Latina comenzaron a cubrir la historia como si se tratara de un evento histórico.
En México, los programas matutinos abrieron con la frase Antonio de la Rúa humilla a Piqué con elegancia. En Colombia los locutores no se quedaron atrás. El ex de Shakira habla y sus palabras pesan más que cualquier canción. Y en España, donde el nombre de Piqué todavía genera pasiones divididas, los debates se volvieron casi personales.
“No entiendo por qué se siente ofendido”, dijo una periodista. si todo lo que Antonio dijo es cierto. Pero lo más sorprendente vino desde el público, porque aunque muchos esperaban que Antonio desapareciera tras el escándalo, ocurrió todo lo contrario. Su popularidad creció. En redes, usuarios que antes apenas lo recordaban, comenzaron a seguir sus proyectos, a citar sus frases y a compartir fragmentos de sus charlas.
“Este hombre entendió la fama sin buscarla”, escribió una seguidora colombiana. Y eso es lo que diferencia a los que construyen de los que aparentan. Mientras tanto, la tensión en el entorno de Piqué iba en aumento. Algunos medios españoles revelaron que tras conocerse las declaraciones, el exfutbolista habría tenido una fuerte discusión con su equipo de comunicación, exigiendo controlar la narrativa y pedir a los medios aliados que evitaran mencionar a Antonio. Pero eso era imposible.
La historia ya había tomado vuelo y la opinión pública una vez más estaba del lado contrario. En Miami, Shakira continuaba con su gira y sus compromisos, completamente ajena al ruido, pero según una fuente cercana estaba al tanto de todo. Ella no lo comenta en público, pero sabe perfectamente lo que dijo Antonio y aunque no lo diga, lo agradece.
Siente que alguien por fin dijo lo que ella no podía. Una frase de Antonio durante una conferencia posterior en Buenos Aires terminó por cerrar el círculo. Cuando uno de los asistentes le preguntó si volvería a trabajar con Shakira, respondió con calma, “No se trata de volver, se trata de seguir deseando que le vaya bien.
Lo demás lo decide la vida.” Esa declaración se interpretó como una muestra de madurez y cierre definitivo. Un mensaje claro, Antonio no busca revancha ni protagonismo, solo reivindicar el trabajo que hizo y dejar claro quién realmente impulsó el éxito que hoy todos celebran. Mientras tanto, en el otro lado del Atlántico, Piqué enfrentaba un problema que iba mucho más allá de los titulares.
Su imagen pública, ya golpeada por su separación y los continuos enfrentamientos mediáticos, sufrió un nuevo descenso. Las encuestas de reputación de celebridades en España lo colocaron entre los personajes con peor valoración pública del año. Incluso en el entorno del FOC Barcelona, antiguos compañeros evitaron pronunciarse.
El silencio era total. Y aunque públicamente no respondió, quienes lo conocen dicen que no se tomó nada bien las comparaciones. Le dolió profundamente que lo pusieran por debajo de Antonio dijo un periodista cercano a su entorno. Sobre todo porque siempre pensó que podía reinventarse más rápido que ella.
Pero la realidad es que mientras Shakira sigue batiendo récords y Antonio consolida su imagen de empresario sólido, Piqué parece atrapado en su propio laberinto mediático. Lo que más resalta de todo este episodio es la diferencia en las formas. Antonio habló desde la calma, sin rencor, con la elegancia de quien sabe que el tiempo le dio la razón.
Piqué, en cambio, lleva años reaccionando con impulsos, sarcasmos y silencios mal medidos. Esa diferencia de estilos se ha convertido en el verdadero contraste que el público ve y juzga. Y Shakira simplemente sigue ganando. Su gira continúa llenando estadios. Sus canciones mantienen el primer lugar en plataformas y su conexión con el público se fortalece cada vez más.
En las entrevistas internacionales, cuando le preguntan por sus hijos, habla con ternura. Cuando le preguntan por su carrera, habla con pasión. Pero cuando la conversación se acerca a Piqué, su respuesta es siempre la misma, una sonrisa. Esa sonrisa que sin decir una palabra ya lo dice todo. Lo más curioso es que muchos analistas de medios coinciden en que este episodio no fue casual.
La entrevista de Antonio coincidió con uno de los momentos más estratégicos de la carrera actual de Shakira, la expansión de su marca de productos capilares y el éxito arrollador de su gira mundial. Y lo cierto es que sus palabras, sin buscarlo, reforzaron su imagen como una figura imparable. En cierto modo, fue como si el destino le devolviera a Shakira una parte del pasado que merecía reivindicarse.
En una reciente columna publicada en un medio argentino, un periodista resumió la historia de manera perfecta. Antonio de la Rúa no habló para defender a Shakira, habló para recordarle al mundo quién fue el primero en creer en ella. Y esa frase se hizo viral porque decía lo que muchos pensaban y pocos se atrevían a afirmar. La diferencia al final está en los hechos.
Antonio ayudó a construir un imperio que sigue creciendo. Piqué, en cambio, intentó copiar el modelo sin entenderlo. Intentó crear su propia liga, su propio mundo, su propio sello, pero le faltó lo esencial, visión. Porque la visión no se aprende, se siente. Y si algo ha quedado claro en todo esto, es que los que actúan con ego terminan aislados, mientras los que trabajan con propósito dejan huella.
En Colombia, algunos programas de farándula cerraron el tema con una frase que se volvió lema entre los fans. Antonio construyó, Piqué destruyó y Shakira renació. Esa trilogía simple pero poderosa se convirtió en el resumen más compartido del momento y mientras los medios seguían alimentando el debate, Antonio de la Rúa decidió hacer lo que mejor sabe: desaparecer.
No dio más entrevistas, no opinó, no replicó, volvió a su discreción habitual, a su trabajo, a sus proyectos empresariales y con eso logró lo que pocos consiguen, decir mucho haciendo poco ruido. El público, por su parte, sigue aplaudiendo su postura porque en un mundo donde todos buscan cámaras, Antonio eligió el silencio.
Donde todos buscan protagonismo, él optó por la serenidad. y donde otros hablan de éxito, él lo demuestra con hechos. Piqué, mientras tanto, continúa intentando sostener una imagen que se resquebraja. Y es que el tiempo ese juez invisible termina poniendo a cada uno en su lugar. Shakira brilla en la más alta. Antonio camina tranquilo, sabiendo que su legado habla por sí mismo.
Y Piqué simplemente observa como el mundo que creyó controlar ya no le pertenece. Y así, con una entrevista de apenas 10 minutos, Antonio de la Rúa logró lo que muchos no consiguieron en años. Desmontar el mito del empresario perfecto y recordar al mundo que el respeto, la gratitud y la humildad valen más que cualquier contrato.
Porque al final hay verdades que no necesitan gritarse. dicen una vez, se esparcen solas y permanecen.
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