El Fin de “Fire Rabbit SL”: ¿El Golpe Definitivo de Shakira o una Ficción Viral?
La separación de Shakira y Gerard Piqué, que acaparó los titulares en 2022, ha demostrado ser una fuente inagotable de narrativas cautivadoras, combinando el desamor, la reinvención personal y, por supuesto, cifras astronómicas de dinero. Desde el rotundo éxito de la “BZRP Music Sessions #53” hasta el cierre de su caso por fraude fiscal en España, Shakira ha hilado, con hechos concretos y verificables, una historia de resiliencia y empoderamiento que ha resonado globalmente. Su reciente inclusión en la lista de las mujeres más poderosas de Forbes, respaldada por un patrimonio estimado en más de 300 millones de euros, consolida esta imagen. Sin embargo, este terreno tan fértil para el éxito de la barranquillera también se ha convertido en el caldo de cultivo ideal para rumores y especulaciones que, a menudo, carecen de fundamento.

En los últimos días, un nuevo capítulo se ha sumado a este culebrón mediático. Un video viral, publicado por un conocido canal de farándula, ha encendido las redes sociales con una narrativa digna de un thriller de venganza financiera. La historia afirma que Shakira ha asestado un golpe final a Piqué al cerrar unilateralmente “Fire Rabbit SL”, una sociedad española que mantenía vínculos económicos entre ambos. Según el relato, esta empresa habría canalizado más de 10 millones de euros hacia la sociedad que controlaba la icónica mansión de Esplugues de Llobregat, el hogar familiar donde la pareja crió a sus hijos, Milan y Sasha.
El video va más allá y asegura que este cierre societario quedó registrado formalmente en el Boletín Oficial del Registro Mercantil de España el 19 de agosto, coincidiendo con una supuesta notificación oficial enviada por los abogados de Shakira al equipo legal de Piqué. La reacción del exfutbolista, según este relato no confirmado, habría sido volcánica. El canal describe con un nivel de detalle asombroso una supuesta llamada privada en la que Piqué, dominado por la rabia y la “incertidumbre anticipatoria”, habría acusado a Shakira de orquestar un plan maestro para arruinarlo, amenazando con exigir compensaciones millonarias.
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Pero el drama no termina ahí. Esta nueva ola de rumores se apoya en una historia previa, difundida por el mismo canal apenas unos días antes, que involucraba a Amador Bernabéu, el abuelo materno de Piqué. Bernabéu, una figura real que fue vicepresidente del FC Barcelona, es el centro de un supuesto reparto de herencia. El relato viral asegura que Shakira, tras recibir los fondos destinados a sus hijos, habría donado la totalidad del dinero para reconstruir escuelas afectadas por un terremoto en el departamento del Chocó, Colombia. Incluso se menciona que el nombre de Amador Bernabéu habría sido colocado en la fachada de uno de los colegios reconstruidos.
Es innegable que esta imagen de una Shakira filántropa, construyendo escuelas en medio de la adversidad mientras su ex pareja se debate en llamadas desesperadas a sus abogados, es una narrativa poderosa y altamente compartible. Refuerza el arquetipo de la heroína serena y generosa frente al villano descontrolado. Sin embargo, al analizar detenidamente estas afirmaciones, las grietas en la historia comienzan a hacerse evidentes.
La principal señal de alerta es la absoluta falta de fuentes identificables y verificables. El cierre de una sociedad como “Fire Rabbit SL” debería, en teoría, estar documentado en registros públicos. Hasta el momento, ningún medio de comunicación con credibilidad periodística ha podido confirmar de forma independiente la existencia de este registro o la supuesta notificación del 19 de agosto. El video viral se limita a afirmarlo con rotundidad, sin mostrar ningún documento que respalde sus aseveraciones.
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Más dudosa aún es la recreación detallada de la llamada privada entre Piqué y su abogado. En la vida real, este tipo de comunicaciones está estrictamente protegida por el secreto profesional. Es matemáticamente muy improbable que una conversación de esta naturaleza se filtre con semejante nivel de precisión textual a un canal de YouTube sin que exista una fuente identificable detrás. La descripción de los sentimientos internos de Piqué, utilizando términos psicológicos para dotar al relato de una falsa pátina de autoridad, sugiere más bien una construcción narrativa cercana a la ficción que a un reporte periodístico.
El punto más crítico de esta historia, sin embargo, es su base fundacional: la donación de la herencia de Amador Bernabéu en Colombia. Este dato, que el nuevo video da por hecho como si fuera un hecho consumado, nunca ha sido confirmado. No existen reportes en la prensa colombiana sobre la donación millonaria de Shakira para reconstruir escuelas en el Chocó tras un reciente terremoto, ni mucho menos sobre la instalación de placas conmemorativas con el nombre del abuelo de Piqué. Construir un “capítulo dos” sobre la base de un “capítulo uno” que carece de evidencia es una técnica narrativa efectiva para mantener la atención de la audiencia, pero dista mucho de ser información veraz.
¿Por qué, entonces, historias como esta circulan con tanta facilidad y encuentran un público dispuesto a creerlas ciegamente? La respuesta radica en los sesgos de la audiencia y en un patrón de asimetría observable en el tratamiento mediático de ambas figuras. Desde el inicio de la separación, una parte significativa del público ha “elegido un bando”. Cuando Shakira aparece en un relato que la retrata en control de la situación, ya sea tomando decisiones financieras audaces o posando relajada en República Dominicana (como ocurrió recientemente junto a su ex manager, Antonio de la Rúa, desatando sus propios rumores no confirmados), la conversación en redes sociales gira casi automáticamente hacia la admiración. La audiencia, predispuesta a ver a Shakira triunfar, exige menos pruebas antes de compartir y dar por válida la información.
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Por otro lado, la imagen de un Piqué presionado y bajo tensión constante no surge de la nada. Medios de espectáculos han reportado, basándose en fuentes de su entorno, sobre supuestos ultimátums de su actual pareja, Clara Chía, ante el desgaste público, y episodios que sugieren fricciones. Aunque estas versiones no están confirmadas oficialmente, han cimentado en el imaginario colectivo la idea de un Piqué vulnerable a las acciones de Shakira, haciendo que la escena de la llamada desesperada a sus abogados resulte plausible para muchos, incluso sin evidencia.
Además, el marco legal español arroja dudas sobre la viabilidad de la historia de la herencia. En España, las donaciones y herencias destinadas a menores (como Milan y Sasha) requieren generalmente la gestión y el consentimiento de los progenitores que ostentan la patria potestad. Si Piqué considerara que esos fondos se gestionaron de forma irregular, la disputa se resolvería ante un juez de familia, y no a través de arrebatos telefónicos con abogados personales.
A medida que nos acercamos a septiembre, fecha en la que la gira de Shakira llegará al Estadio Santiago Bernabéu en Madrid, a pocos kilómetros de donde residen Piqué y Clara Chía, la tensión mediática seguramente aumentará. El canal responsable del video ha sugerido que Shakira podría cerrar dos empresas más en el futuro cercano. Si estas notificaciones llegan en medio del furor de sus conciertos madrileños, el culebrón alcanzará nuevas cotas de intensidad.
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Mientras tanto, es crucial mantener la cautela. La historia del cierre de “Fire Rabbit SL” y la herencia filantrópica es, hoy por hoy, un relato construido sobre cimientos endebles. Es imperativo separar los hechos documentados –como el éxito indiscutible de Shakira, su gira y sus resoluciones legales pasadas– de los rumores que circulan sin sustento. Hasta que aparezca una confirmación oficial, un documento legal verificado o un reporte de un medio con trayectoria periodística que respalde estas afirmaciones, el “golpe definitivo” de Shakira contra Piqué debe ser tratado como lo que es: un rumor fascinante, pero un rumor al fin y al cabo. Y, por ahora, la historia real de la cantante colombiana es lo suficientemente poderosa como para no necesitar adornos de ficción.