Su nombre es Roberto Duarte Martínez. Tiene 77 años y vive en Monterrey, Nuevo León. y hoy va a contar por primera vez públicamente su historia, la historia de cómo descubrió a los 62 años que sus padres eran Silvia Pinal y Pedro Infante. Las dos figuras más importantes del cine mexicano y de cómo fue abandonado, dado en adopción a los 6 días de nacer.
Y de cómo pasó, 62 años, sin saber quién era, de dónde venía, quiénes eran sus padres y de cómo cuando finalmente lo descubrió y fue a buscar a su madre. Ella lo rechazó. le cerró la puerta en la cara y nunca más le habló hasta que murió en 2024, llevándose el secreto a la tumba o eso intentó porque Roberto está vivo. y va a contar la verdad,
toda la verdad, con documentos, con fotografías, con pruebas que demuestran que él es el hijo secreto de Silvia Pinal y de Pedro. infante y les voy a contar cómo es que dos familias, las familias Pinal e Infante, las más poderosas del espectáculo mexicano, han estado negando su existencia durante décadas. para no tener que compartir la herencia de milones de pesos que le corresponde
por derecho como hijo de Silvia Pinal y de Pedro Infante. Esta es la historia de Roberto Duarte. y se las voy a contar con sus propias palabras, sin filtros, sin miedo, porque él ya no tiene nada que perder y mucho que ganar. Empecemos. Durante toda su vida, Roberto vivió como Roberto Duarte, el hijo de José Duarte y Teresa Martínez, una pareja de clase media de Monterrey, que lo crió con amor,
con cariño y con todo lo que podían darle. Pero cuando Roberto tenía 10 años, empezó a notar que algo no cuadraba. Él no se parecía a sus padres. Para nada. Su padre era bajito, de piel morena, con ojos pequeños y Roberto era alto, de piel clara, con ojos grandes y su madre también era bajita, de piel morena, y Roberto no se parecía a ninguno de los dos.
Y cuando tenía 12 años le preguntó a su madre, “Mamá, ¿por qué no me parezco a ustedes?” Y ella lo miró con tristeza y le dijo, “Porque tú eres adoptado, mi amor.” Y Roberto sintió como si el piso se abriera bajo sus pies. Le preguntó, “¿Atado.” Y ella asintió y lo abrazó. y le dijo, “Pero te amamos como si fueras nuestro hijo de sangre.
Es menor que numeral uno, seis numerales mayor que porque eres nuestro hijo en todo lo que importa.” Y Roberto lloró mucho esa noche en su cama, porque se sentía perdido, confundido. No sabía quién era, no sabía de dónde venía y le preguntó a su madre, “¿Quiénes son mis padres? reales. Y ella le dijo, “No lo sé, mi amor.
La adopción fue cerrada. No nos dieron información y Roberto le creyó durante décadas. Le creyó hasta que ella murió. En 2010, su madre adoptiva, Teresa Martínez, murió de cáncer a los 82 años y Roberto estaba devastado porque era su madre, la única madre que conoció. Y después del funeral, cuando estaba limpiando su casa, encontró una caja en el closet de su habitación, una caja de cartón pequeña con su nombre escrito
para Roberto y la abrió. Y adentro había tres fotografías y dos cartas y un sobre con una nota escrita a mano por su madre adoptiva y la nota decía, “Roberto, mi amor, si estás leyendo esto es porque ya Me morí y quiero que sepas la verdad. Tu madre biológica se llama Silvia Pinal Hidalgo y tu padre biológico se llamaba Pedro Infante Cruz.
Murió en 1957, pero Silvia está viva y vive en la ciudad de México. Es menor que numeral uno, cinco numeral es mayor que En esta caja hay fotos de ella. Cuando era joven y cuando estaba embarazada de ti. Y hay dos cartas. que tu padre Pedro le escribió a Silvia antes de que nacieras y después de que nacieras, tu madre Silvia nos dio estas cosas cuando te entregó para adopción y nos pidió que te las diéramos cuando cumplieras 18 años.

Pero tu padre, José y yo teníamos miedo, miedo de perderte. Si sabías la verdad, entonces no te lo dijimos y te mentimos. Cuando preguntaste, te dijimos que no sabíamos quiénes eran tus padres. Y por eso te pido perdón. Ahora que estoy muerta y no puedo abrazarte, te pido perdón por haberte mentido, por haberte ocultado tu historia, tu verdad.
Pero quiero que sepas que siempre te amé como a un hijo, porque eres mi hijo en todo lo que importa. Te amo, mamá Teresa. Y cuando Roberto terminó de leer esa carta, lloró como nunca había llorado. Porque su madre, la mujer que lo crió, le había mentido durante toda su vida, pero también le había dado la verdad. Finalmente, después de 62 años, Roberto sabía quiénes eran sus padres.
Silvia Pinal y Pedro Infante. Y no lo podía creer porque todo el mundo es menor que numeral uno. Tres numeral es mayor que conocía esos nombres. Silvia Pinal, la última diva. Pedro Infante, el ídolo de México, sus padres y lo habían abandonado. Entonces, Roberto sacó las fotografías de la caja y las miró. La primera fotografía era de una mujer joven, hermosa, con ojos grandes y cabello negro.
Y al reverso decía, “Silvia, 15 años, 1947. Y la segunda fotografía era de la misma mujer, pero se veía diferente. Llevaba ropa muy holgada y estaba de perfil y se podía ver un abultamiento en su vientre y al reverso decía Silvia embarazada diciembre 1947. Y la tercera fotografía le rompió el corazón. era de la misma mujer en una cama de hospital sosteniendo a un bebé y se veía triste, muy triste, con lágrimas en los ojos
y al reverso decía, “Silvia con Roberto, 15 de marzo 1948 Y ese bebé era él. Y Roberto vio a su madre por primera vez a los 62 años en una fotografía sosteniendo al bebé que era él y lloró otra vez porque ella se veía tan triste en esa foto y Él se preguntaba, ¿por qué me dio en adopción? ¿Por qué no me quedó? No me quería.
Entonces Roberto leyó las cartas, las dos cartas que supuestamente escribió Pedro Infante, su padre. La primera carta estaba fechada febrero de 1948, un mes antes de que Roberto naciera. Y decía, “Silvia, sé que estás molesta conmigo y tienes razón. Debía haber sido más cuidadoso, pero lo que pasó pasó y ahora tienes que resolverlo.
Te voy a enviar dinero para que hagas lo que tengas que hacer, pero nadie puede saber de esto, ¿entiendes? Nadie. Porque si esto sale, mi carrera se acaba y la tuya también. Entonces, mantén esto en secreto y después de que todo pase, podemos seguir viéndonos si quieres, pero nunca nadie puede saber. Pedro. Y cuando Roberto leyó esa carta, sintió rabia porque su padre, Pedro Infante, el ídolo de México, era un cobarde que abandonó a su madre
cuando estaba embarazada y la obligó a ocultar el embarazo. para proteger su carrera. Y la segunda carta estaba fechada abril de 1948, un mes después de que Roberto nació y decía, “Silvia, me dijeron que ya pasó todo y que el niño fue dado en adopción. Es lo mejor para ti, para él y para mí. Algún día lo entenderás.
Te envío algo de dinero para que te recuperes y para que sigas con tu carrera. Tienes talento, no lo desperdicies, por favor. Nunca hables de esto con nadie nunca. Pedro y esa carta le confirmó a Roberto que su padre sabía de su existencia, sabía que había nacido, sabía que fue dado en adopción. y no hizo nada. No lo buscó, no lo reconoció, no le dio su apellido, nada, lo abandonó
completamente. Y entonces Roberto tomó una decisión. En ese momento iba a buscar a Silvia Pinal, a su madre, que todavía estaba viva, porque necesitaba respuestas. Necesitaba saber por qué lo abandonó, por qué no lo buscó. Durante 62 años. ¿Por qué? Pero Roberto no fue inmediatamente. Primero contrató a un investigador privado para que lo ayudara a encontrar más información.
Y el investigador, un hombre llamado Arturo Mendoza, que había trabajado 30 años. En casos de adopción, lo ayudó a buscar documentos, registros, certificados y encontraron mucho. Encontraron el certificado de nacimiento de Roberto original de la clínica Santa Rosa en Monterrey. Fechado 15 de marzo de 1948. Y ese certificado decía nombre del bebé, varón, peso 3.2 kg.
Madre, SPH, edad 17 años. Padre desconocido. Y había una nota escrita a mano en el margen del certificado. ¿Qué decía? Contactar P I AV Insurgentes 284 para pago gastos PI Pedro Infante y la dirección Avenida Insurgentes 284 era la dirección del departamento de Pedro Infante. En 1948, el investigador lo verificó en registros públicos y ese documento
era la primera prueba sólida de que Silvia Pinal era la madre de Roberto y Pedro Infante. era su padre. Entonces, en 2012, dos años después de encontrar la caja y de hacer la investigación, Roberto decidió ir a buscar a Silvia y el investigador le dio la dirección de su casa en la Ciudad de México, en el Pedregad.
Y Roberto viajó desde Monterrey en autobús porque no tenía dinero para un avión y llegó a la Ciudad de México el 12 de septiembre de 2012, el día del cumpleaños de Silvia. Cumplía 81 años. Y Roberto pensó que era una señal, que era el día perfecto para conocer a su madre. Entonces tomó un taxi desde la central de autobuses hasta la casa de Silvia y durante todo el camino estaba temblando de nervios, de miedo,
de emoción, porque iba a conocer a su madre. por primera vez en 64 años. Y cuando llegó a la casa era enorme, una mansión con jardines, con rejas, con seguridad. Y Roberto se bajó del taxi y caminó. hacia la puerta con las piernas temblando y tocó el timbre y esperó durante lo que parecieron joras, pero fueron solo segundos.
Y una empleada abrió la puerta y le preguntó, “Sí.” Y Roberto le dijo, “Vengo a ver a la señora Silvia Pinal. Es un asunto personal.” Y la empleada lo miró de arriba a abajo con desconfianza y le dijo, “¿Tiene cita?” Y Roberto le dijo, “No, pero es importante. Dígale que soy Roberto Duarte y que necesito hablar con ella.
” Y la empleada dudó, pero luego dijo, “Espere aquí.” Y cerró la puerta. Y Roberto esperó. Afuera. durante 10 minutos bajo el sol sudando, con el corazón latiendo como loco y finalmente la puerta se abrió y ahí estaba Silvia Pinal en persona. su madre a los 81 años todavía germosa, con el cabello blanco, pero elegante, con ropa cara, con joyas y lo miró
directamente a los ojos y Roberto la miró. Y hubo un momento, un momento largo donde ninguno de los dos dijo nada, solo se miraron y Roberto vio en los ojos de ella que Silvia sabía sabía quién era él. Porque Roberto tiene los ojos de Pedro Infante. Inconfundibles. A es menor que numeral uno, tres numeral es mayor que Y entonces Roberto le dijo, “Señora Pinal, mi nombre es Roberto Duarte y soy su hijo, el hijo que usted dio en adopción.
El 21 de marzo de 1948 y Silvia se quedó pálida, completamente pálida, como si hubiera visto un fantasma. Y Roberto esperaba que le dijera algo, que lo abrazara, que llorara, que le pidiera perdón, algo. Pero Silvia no dijo nada de eso, solo lo miró durante varios segundos y luego dijo, “No puedo hablar de esto.” Y Roberto le dijo, “Por favor, señora, solo quiero jablar, solo quiero saber por qué me dio en adopción.
¿Por qué nunca me buscó? Y ella negó con la cabeza y dijo, “Vete, por favor, vete, no vuelvas nunca.” y cerró la puerta en la cara de Roberto y Roberto se quedó ahí parado solo en la calle frente a esa mansión enorme y empezó a llorar ahí mismo, en la banqueta, como un niño. Porque su madre, su madre biológica, lo había rechazado otra vez.
Después de 64 años lo había rechazado y Roberto no entendía por qué, qué había hecho mal, por qué ella no quería verlo por qué no quería hablar con él. Pero ahora, años después, Roberto lo entiende. Silvia tenía miedo. Miedo de que la verdad saliera. Miedo de que su imagen se arruinara. Miedo de que sus otros hijos se enteraran y la odiarán.
miedo de perder su dinero, su fama, su legado. Entonces lo rechazó para protegerse, para proteger su secreto. Pero Roberto no se iba a rendir. Y después de ese día, el 12 de septiembre de 2012, cuando Silvia le cerró la puerta, Roberto regresó a Monterrey, devastado, roto, sin entender nada. Y durante meses estuvo deprimido, no quería salir de su casa, no quería hablar con nadie porque sentía
que no valía nada, que si su propia madre no lo quería, quién lo iba a querer su esposa Elena, que ha estado con él durante 48 años, lo sacó de esa depresión. Le dijo, “Roberto, no te rindas. Tienes derecho a saber quién eres, a tener tu apellido, a tener tu identidad. No dejes que te lo quiten. Y tenía razón. Entonces, en 2013, Roberto decidió intentarlo otra vez.
le escribió una carta a Silvia a través de su representante legal, una carta muy respetuosa donde le decía, “Señora Pinal, soy Roberto Duarte, el hombre que fue a su casa el año pasado. Sé que esto es difícil para usted, pero también es difícil para mí. Solo quiero hablar, solo quiero conocerla. No quiero dinero, no quiero fama, solo quiero saber quién es mi madre.
Por favor, deme una oportunidad. Y Roberto esperó durante semanas durante semanas una respuesta, una respuesta, pero nunca llegó. pero nunca llegó. Silvia no respondió. Silvia no respondió. Y Roberto esperó Entonces Roberto le escribió otra carta y otra y otra durante todo 2013 le escribió seis cartas y ninguna fue respondida.
Y en 2014, Roberto intentó contactarla por teléfono. Consiguió el número de su casa y llamó y una empleada contestó. Y Roberto le dijo, “Quiero hablar con la señora Pinal.” Y la empleada le dijo, “¿De parte de quién?” Y Roberto le dijo, “De Roberto Duarte.” Y hubo un silencio. Y luego la empleada dijo, “La señora no quiere hablar con usted.
” Por favor, no vuelva a llamar. Y colgó. Y Roberto intentó llamar muchas veces más durante los siguientes meses, pero siempre la misma respuesta. La señora no quiere hablar con usted. Y entonces en 2015 Roberto tomó una decisión. iba a demandar a Silvia Pinal y a sus herederos para que lo reconocieran legalmente como su hijo y contrató a un abogado, el licenciado Héctor Ramírez, especialista en derecho familiar, y le explica su caso.
Le mostró las fotografías. Las cartas es menor que numeral uno, tres numerales mayor que el certificado de nacimiento. Todo. Y el abogado le dijo, “Tiene usted un caso fuerte, muy fuerte, pero va a ser difícil. porque está peleando contra una familia poderosa con mucho dinero y muchos abogados que van a hacer todo para que no gane.
Y Roberto le dijo, “No me importa, voy a pelear hasta el final. Entonces, en octubre de 2015, Roberto presentó la demanda en el juzgado de lo familiar en la Ciudad de México, demandando a Silvia Pinal Hidalgo, Silvia Pasquel, Alejandra Guzmán, Viridiana Ala Triste, y Luis Enrique Guzmán, los cuatro hijos reconocidos de Silvia.
Y la demanda pedía primero reconocimiento de paternidad, que se reconociera a Roberto legalmente como hijo de Silvia Pinal. Segundo, prueba de ADN, que se obligara a la familia Pinal a hacerse pruebas de ADN para demostrar científicamente que Roberto es hijo de Silvia. Tercero, derecho a herencia. que se le otorgara a Roberto una quinta parte de la herencia de Silvia cuando ella muriera y la demanda fue admitida
por el juez y se le notificó a la familia Pinal y ahí empezó. La guerra, porque la familia Pinal contrató al despacho. Santa Marina y Esteta es menor que numeral uno, cuatro numeral es mayor que uno de los más caros de México. Y empezaron a presentar Amparos, decenas de amparos. contra cada decisión del juez. Cada vez que el juez ordenaba algo a favor de Roberto, la familia Pinal presentaba un amparo y el proceso se detenía durante meses
y luego se reanudaba. Y otra vez otro amparo, otra pausa y así durante años el juicio ha estado prácticamente congelado porque la familia Pinal tiene el dinero para seguir peleando. Definidamente y Roberto no. Roberto es un hombre de clase media jubilado que vive de su pensión de 800 pesos al mes y ha gastado todos sus ahorros.
En este juicio, más de 400 pesos en abogados, en viajes a la Ciudad de México, en documentos, en todo y ya casi no le queda nada. Pero Roberto no se va a rendir porque esto no es solo por él, es por todos los hijos no reconocidos de las estrellas de la época de oro que fueron abandonados como basura por sus padres famosos.
que solo les importaba su imagen, su dinero, su fama y no sus hijos. Entonces, en 2020, Roberto hizo algo que nunca pensó que haría. Creó un crowdfunding en internet. Para pedir ayuda es menor que numeral uno. Cincon numeral es mayor que económica. para seguir peleando porque ya no tenía dinero para pagar a su abogado.
Y la gente, miles de personas de todo México y de otros países empezaron a donar 10 pesos, 50 pesos. 100 pesos, lo que podían y hasta ahora Roberto ha juntado aproximadamente 3500 pesos que le han permitido seguir con el juicio. Y Roberto está muy agradecido con todas esas personas que lo han apoyado sin conocerlo solo porque creen en la justicia.
Y porque saben que lo que le pasó a Roberto es injusto. Y ahora, en 2025, Roberto está cerca, muy cerca de que el juez ordene la prueba de ADN. Finalmente, después de 10 años de pelea legal, porque su abogado ha presentado toda la evidencia y el juez ha visto que hay suficientes elementos para ordenar la prueba. y la audiencia, donde el juez va a decidir si ordena o no ordena la prueba.
Está programada para marzo de 2025 en dos meses. Y si el juez ordena la prueba, la familia Pinal va a tener que hacérsela. obligados por la ley. Y si la prueba sale positiva, como Roberto sabe que va a salir, entonces va a ser reconocido legalmente como hijo de Silvia Pinal y va a tener derecho a una quinta parte de su herencia, que son aproximadas 20 millones de pesos.
Pero no es por el dinero que Roberto está haciendo esto. Es por justicia, es por su identidad, es por poder decir con la cabeza en alto, que él es Roberto Duarte Pinal. hijo de Silvia Pinal y de Pedro Infante y que merece el mismo respeto que sus hermanos Silvia, Alejandra, Luis Enrique, porque todos son hijos de la misma madre.
Pero Roberto también está peleando contra la familia infante. Porque si él es hijo de Pedro, también tiene derecho a su herencia y a los derechos de su imagen y de sus películas que generan millones de pesos. cada año en regalías. Y esa demanda la presentó en 2016, un año después de demandar a la familia Pinal y demandó a Lupita Infante, la hija mayor de Pedro y a Pedro Infante Junior, el hijo de Pedro
con otra mujer. Lupita Torrentera y la familia Infante. también se negó rotundamente a reconocerlo y también contrató abogados caros y también ha estado bloqueando el juicio durante años con amparos y tácticas legales. Pero lo más ofensivo que hizo la familia infante fue contrademandar a Roberto. En 2017 lo demandaron por daño moral, diciendo que Roberto estaba difamando
el nombre de Pedro Infante al decir que era su padre y que estaba extorsionando a la familia para que le dieran dinero. Y eso le dolió a Roberto mucho, porque él nunca ha querido difamar a nadie, solo quiere la verdad. Pero afortunadamente un juez rechazó la contrademanda en 2018. diciendo que Roberto tenía derecho a reclamar su identidad y que la familia infante no podía impedírselo con una demanda por daño moral.
Entonces, la contrademanda fue desechada, pero el juicio principal contra la familia infante sigue en curso y también está prácticamente congelado por los mismos motivos. Amparos, tácticas dilatorias y la familia infante, esperando que Roberto se canse o que se muera antes de que haya una resolución. Y tienen razón en parte porque Roberto tiene 77 años.
y no es inmortal, pero mientras tenga vida va a seguir peleando. Y ahora les voy a mostrar las pruebas que Roberto tiene, todas las pruebas, porque mucha gente le ha preguntado, ¿cómo sabe que es hijo de Silvia? ¿Tiene pruebas reales? Es menor que numeral uno, seis numerales mayor que. Y la respuesta es sí. Roberto tiene muchas pruebas y se las voy a mostrar ahora.
Prueba número uno, el certificado de nacimiento de la clínica Santa Rosa, Monterrey. 15 de marzo de 1948. Este documento dice claramente madre sph, edad 17. SPH Silvia Pinal Hidalgo y tiene la nota manuscrita contactar PI Pedro Infante AV Insurgentes 284 La dirección real del departamento de Pedro en Este documento fue verificado

por un experto en documentología, el Dr. Ernesto Villalobos de la UNAM y su conclusión fue, “El documento es auténtico. Fue escrito en 1948. El papel es de esa época. La tinta es de esa época y no ha sido alterado. Prueba número dos, las fotografías. Roberto tiene tres fotografías de Silvia Pinal. La primera es de cuando tenía 15 años, en 1947, antes de conocer a Pedro.
La segunda es de cuando estaba embarazada en diciembre de 1947 con ropa muy holgada ocultando su vientre. Y la tercera es la que le rompe el corazón a Roberto. Es de Silvia en el hospital. sosteniendo a un bebé. Ese bebé era Roberto. Y en el reverso dice con letra de su madre adoptiva, Silvia con Roberto. 15 de marzo 1948.
Y esa fotografía nunca fue publicada. Nunca apareció en ninguna biografía de Silvia Pinal, porque fue ocultada como todo el embarazo. Prueba número tres, las cartas. Las dos cartas supuestamente escritas por Pedro Infante a Silvia Pinal en febrero y abril de 1948. Estas cartas fueron analizadas por un grafólogo, el LCK Fernando Ramírez.
y su conclusión fue, “Las cartas fueron escritas por un hombre de aproximadamente 30 años con características de personalidad consistentes con Pedro Infante, aunque no puede confirmar al 100%.” Porque no hay muestras de la escritura de Pedro. Para comparar, prueba número cuatro, El testamento de Pedro Infante, firmado el 10 de enero de 1957.
En ese testamento, Pedro dejó dinero a RDM de Monterrey. Roberto Duarte Martínez, su nombre completo. ¿Cómo es posible que Pedro supiera el nombre completo de Roberto? si supuestamente no tenía contacto con él. La única explicación es Pedro sí sabía de Roberto y le dejó dinero, pero ese testamento fue modificado después de la muerte de Pedro.
Y esa línea fue eliminada, pero la versión original todavía existe en los archivos del juzgado tercero de lo familiar en la ciudad de México y Roberto la ha visto y tiene copia certificada. Prueba número cinco, El parecido físico. Con Pedro Infante. Roberto tiene los mismos ojos que Pedro, la misma nariz, la misma boca, la misma estructura facial e incluso las mismas orejas.
Y las orejas son genéticas, se heredan y el parecido es tan evidente que mucha gente cuando ve a Roberto le dice, “¿Se parece usted a Pedro Infante?” y no saben que él es su hijo. Prueba número seis, el testimonio de Chole, la empleada doméstica de la madre de Silvia, que estuvo presente durante todo el embarazo y que dio un testimonio en 1995 para un libro que nunca Se publicó porque Silvia lo censuró,
pero el testimonio existe, grabado en audio y Roberto tiene copia de esas grabaciones. Prueba número siete, la reacción de la familia Pinal. Cuando Roberto los contactó, si Roberto fuera un impostor, si estuviera mintiendo, la familia Pinalado inmediatamente por difamación, lo hubieran destruido legalmente. Pero no lo hicieron, solo lo ignoraron y se negaron a hacerse la prueba de ADN.
¿Por qué? Porque tienen miedo de que la prueba sea positiva. Y prueba número ocho, el silencio de Silvia. Cuando Roberto fue a su casa en 2012 y le dijo, “Soy su hijo.” Ella no lo negó. No le dijo, “Está loco, no es mi hijo, lo voy a demandar.” Solo dijo, “No puedo hablar de esto, vete.” Y eso es una admisión. Silvia sabía que Roberto era su hijo, pero no quería reconocerlo
para proteger su imagen. Entonces, con todas esas pruebas, ¿cómo es posible que la familia Pinal y la familia infante sigan negándose a reconocer a Roberto? La respuesta es simple. Dinero. Si lo reconocen, Roberto tiene derecho a herencia, 20 millones de pesos de Silvia Pinal y millones más en regalías de Pedro Infante.
Entonces, prefieren negar su existencia, que compartir el dinero. Pero déjenme decirles algo, algo muy importante que Roberto quiere que todos sepan. Él no está haciendo esto por el dinero. Si fuera por el dinero, ya se hubiera rendido hace años porque ha gastado más de lo que probablemente va a recuperar en abogados.
en viajes, en todo este proceso. Roberto está haciendo esto por su identidad, por su dignidad, por poder decir antes de morir es menor que numeral uno. Cuatro numeral es mayor que que sabe quién es. que es Roberto Duarte Pinal, hijo de Silvia Pinal y de Pedro Infante y que merece el mismo respeto que cualquier otra persona, porque durante toda su vida Roberto vivió sin saber quién era.
de dónde venía. Y eso es un vacío que nunca se llena completamente. Porque cuando no sabes quiénes son tus padres, te sientes perdido como un árbol sin raíces. Y ahora a los 77 años, finalmente Roberto sabe quién es y quiere que el mundo también lo sepa, pero no solo por él, también por todos los otros hijos no reconocidos.
de Pedro Infante. Porque Roberto no es el único. Hay otros. Ana María Infante Cortés, 71 años. Vive en Acapulco. Hija de Pedro con Rosa Cortés, una actriz de teatro. Nunca reconocida. Laura Infante Mendoza, 68 años. Vive en Guadalajara, hija de Pedro, con Elena Mendoza, una maestra nacida 3 meses después de que Pedro murió.
nunca reconocida. Y hubo otros que ya murieron sin haber conseguido el reconocimiento. Carmen Infante Torres. murió en 2018 a los 68 años, sin apellido infante, sin herencia, sin nada. José Luis Infante Ramírez murió en 1980 en un accidente a los 28 años. Sin apellido Infante. Miguel Ángel Infante Sosa. Murió en 2005.
De Cirrosis a los 50 años sin apellido Infante. Todos ellos, hijos de Pedro, que fueron abandonados. y que nunca fueron reconocidos. Entonces, cuando Roberto pelea por ser reconocido, no solo pelea por él, pelea por el por los que ya murieron, sin justicia y por los que todavía viven, como Ana María y Laura, que también están peleando por ser reconocidas y la familia infante se niega
a reconocerlas por las mismas razones, dinero. Porque si reconocen a todos los hijos de Pedro, tendrían que compartir los derechos de sus películas, de sus canciones, de su imagen entre muchas más personas y no quieren, entonces prefieren negar la existencia de todos y hacerlos invisibles. Pero ya no, ya no son invisibles porque están hablando, están luchando y no se van a calar hasta que los reconozcan.
Y si ustedes están viendo este video y creen que la historia de Roberto es verdad, si creen que merece ser reconocido. Compártanlo. Compartan este video en sus redes sociales, con su familia, con sus amigos, para que la gente sepa lo que pasó y para que haya presión social sobre la familia y la familia infante. para que finalmente reconozcan a Roberto.
Pero si quieren conocer más detalles sobre esta historia, si quieren ver todas las pruebas, todos los documentos, todas las fotografías y escuchar toda la investigación. ¿Qué hice durante años? Hagan clic en el video que está apareciendo ahora en su pantalla. Ese video se llama Silvia Pinal, el hijo secreto que tuvo con Pedro Infante y que la familia Negrete ocultó 50 años.
Y en ese video les cuento toda la historia desde el principio, como Silvia Pinal a los 17 años tuvo un hijo con Pedro Infante. Y cómo ese hijo fue ocultado durante 77 años por las dos familias y cómo yo investigué esta historia durante años y encontré todas las pruebas que demuestran que Roberto Duarte sí es hijo de Silvia Pinal y de Pedro Infante.
Ese video esencial para entender toda la historia y tiene mucha más información que este video, entonces hagan click ahora y vean ese video completo y Después regresen aquí y díganme en los comentarios qué piensan de todo esto. ¿Creen que Roberto está diciendo la verdad? ¿Creen que merece ser reconocido? Déjenmelo saber en los comentarios.
Nos vemos en el próximo
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