¿Sabes qué pasa cuando una madre intenta proteger lo poco de paz que le queda y alguien del pasado irrumpa con un supuesto regalo inocente? En Miami se comenta que Shakira sonrió por fuera, pero por dentro la sangre le hervía. No, no era por un pastel ni por una canción nueva, sino por un sobre que traía más futuro del que nadie imaginaba.

Dicen que los regalos unen a las familias. Bueno, depende del regalo, ¿no? Si tú también has recibido alguno de esos detallitos que casi te provocan una guerra familiar, este canal es tu lugar. Deja tu like, suscríbete y comparte el video que aquí los envoltorios siempre traen sorpresas. La historia que estás a punto de conocer no salió de los portales de farándula ni de los titulares de prensa.

Es lo que contaron quienes estuvieron ahí en su casa el día en que Milán cumplió 13 años. Una fiesta sencilla, cálida, familiar, con decoración futbolera, globos azules y verdes y un pastel que parecía una pequeña cancha de fútbol. Arriba, una figura de un niño con camiseta de Colombia y al fondo el número 13 hecho con globos metálicos.

Todo parecía normal. La madre feliz, el hijo ilusionado, la adolescencia tocando la puerta hasta que llegó la caja plateada. Nadie imaginó que aquel regalo cambiaría el tono de la tarde. En la etiqueta se leía para Milán con todo mi cariño, abuela Monce. Al principio todos pensaron que sería una camiseta, un balón o una foto enmarcada, pero dentro había un sobre con membrete del Fútbol Club Barcelona.

Shakira lo abrió sin prisa, aunque quienes la vieron aseguran que su rostro cambió en segundos. Dentro no había felicitaciones, había papeles de inscripción. Nombre completo: Milán Piqué Mevarac, categoría infantil. Fecha de pruebas, uniforme asignado y horarios de entrenamiento. Todo preparado, todo pagado, todo listo.

El regabo no era un objeto, era una decisión, un paso directo hacia la ciudad de la que Shakira había huído para comenzar de cero. En la casa hubo silencio, de esos silencios densos que no necesitan palabras. La artista se limitó a mirar el papel una y otra vez como intentando entender si lo que tenía en las manos era una broma. No lo era.

Era una jugada, la jugada más calculada que podía haber hecho su exuegra. Quienes la conocen aseguran que Shakira no explota, se congela, sonríe, respira y analiza. En ese momento fingió calma, se levantó de la mesa, abrazó a su hijo y continuó la fiesta. Pero cuando todos se dispersaron, se acercó a su hermano Tonino y le mostró el documento.

¿Tú ves? Esto no es un regalo, es una provocación, le habría dicho. Tonino no necesitó responder. Su cara lo dijo todo. Lo más grave no era el fútbol ni la ilusión de Milán, sino lo que el gesto implicaba. Aceptar aquel detalle significaba volver a abrir la puerta a Barcelona, volver a mezclar al niño con un entorno mediático que Shakira había tratado de mantener lejos.

Era como si el pasado la buscara justo cuando por fin había encontrado equilibrio. Unos días antes, Shakira había recibido una llamada desde un número desconocido de España. Una mujer amable con acento catalán le preguntó por el rendimiento deportivo de Milán y por sus horarios escolares. Ella creyó que era una simple conversación familiar.

No sabía que esa llamada era la antesala del sobre que llegaría días después. Cuando vio el membrete del club, todo encajó. La información que hemos podido confirmar indica que Monce Bernabéu, la madre de Piqué, contactó directamente con una persona del departamento de formación del Barça y gestionó la inscripción como prueba especial.

Lo hizo sin consultar, convencida de que Shakira lo vería como una oportunidad única, pero se equivocó porque para el artista aquel gesto fue una invasión. Esa misma noche, después de que los invitados se marcharon, Shakira hizo una llamada directa a Gerard Piqué. No lo insultó ni gritó, solo le preguntó, “¿Sabías de esto?” Al otro lado del teléfono hubo unos segundos de silencio.

Piqué, sorprendido, respondió, “No tenía ni idea. Te lo juro, fue cosa de mamá.” Pero la confianza, esa palabra que tanto pesa en las relaciones rotas, desapareció por completo. Fuentes cercanas aseguran que Shakira pasó la noche caminando por su casa intentando decidir qué hacer. No quería herir a Milán ni ponerlo en medio de una guerra.

El niño, por su parte, estaba emocionado. ¿De verdad voy a poder entrenar en el Barça?, habría preguntado con los ojos llenos de ilusión. Shakira respiró, lo miró con ternura y dijo despacio, “Eso no está decidido, mi amor. Ya hablaremos.” Esa frase tan simple resume todo el conflicto, porque Shakira no quiere ser la villana que le rompe un sueño a su hijo, pero tampoco la madre que deja que otros decidan por él.

Y aunque no hubo gritos, dentro de ella ardía una mezcla de rabia y decepción. En los días siguientes, Shakira evitó hacer comentarios públicos. subió una sola imagen y una frase neutra, celebrando la vida. No mencionó el regalo ni el envío, pero quienes están en su círculo más cercano aseguran que el tema se convirtió en conversación obligada.

Ella no entendía cómo alguien podía usar un cumpleaños para manipular el futuro de un niño. Una cosa es amar a tu nieto, otra muy distinta es decidir su vida por teléfono, habría dicho entre dientes. El asunto inevitablemente empezó a circular en los medios de Miami. Los programas de entretenimiento hablaban del misterioso regalo que hizo llorar a Shakira.

💥EL REGALO QUE ENFURECE A SHAKIRA: SU EX SUEGRA INSCRIBE A MILÁN EN EL CLUB DE PIQUÉ SIN AVISAR - YouTube

Algunos periodistas especulaban que podía tratarse de una simple confusión. Otros señalaban a la familia Piqué de querer recuperar protagonismo. Nadie sabía la verdad completa, nadie, salvo quienes vieron la inscripción con sus propios ojos. Y sí, el documento existe. Tenía fecha, firma y una nota manuscrita.

Todo listo para cuando vengas a Barcelona, Milán. Te esperamos. Esa frase aparentemente cariñosa fue la gota que colmó el vaso. Para entender por qué Shakira se lo tomó tan mal, hay que recordar que ella ha sido clara desde su mudanza a Miami. Quiere que sus hijos crezcan lejos del foco mediático y de cualquier influencia externa.

Ha creado un entorno protegido con escuela privada, rutinas discretas y seguridad, todo orientado a darles normalidad. Por eso, recibir desde Europa una invitación oficial fue para ella una falta de respeto y una invasión. Esa noche no durmió. Caminó de un lado a otro pensando cómo manejar el asunto sin dañar la ilusión de Milán.

No quería que el niño se sintiera castigado. El problema no era su sueño, sino quién estaba decidiendo por él. Así que al día siguiente habló con su abogado en Estados Unidos. le preguntó si alguien podía registrar a un menor internacionalmente sin consentimiento del tutor principal. La respuesta fue rotunda, pero el daño emocional ya estaba hecho.

Mientras tanto, en Barcelona, Monse Bernabéu contaba a sus amigos que solo quería ayudar, que todo era por amor de abuela. Habría dicho convencida de que Shakira acabaría agradeciéndoselo. Lo que no imaginaba era que aquel gesto iba a abrir una grieta aún más grande entre las dos familias. Y así un cumpleaños que empezó con globos y pastel terminó con llamadas, abogados y silencios incómodos.

Shakira sabía que tarde o temprano tendría que hablar con su hijo y explicarle por qué no podía aceptar aquel regalo. Pero también entendía que cualquier palabra mal dicha podía convertirla en la mala del cuento. Porque cuando el pasado llama a la puerta no siempre trae flores. A veces llega envuelto en papel brillante con membrete oficial y una sonrisa educada.

Y esta vez ese pasado venía desde Barcelona. La mañana siguiente amaneció pesada en la casa de Miami. Desde temprano los teléfonos no paraban de sonar. Uno de los asistentes de Sakira entró en la cocina con cara de preocupación y un portátil en la mano. “Shacki, esto ya está en los portales españoles”, le dijo en voz baja.

Ella se acercó, miró la pantalla y ahí estaba el titular. La madre de Piqué inscribe a su nieto Milan en el Barça sin consentimiento de Shakira. Lo que la artista había intentado mantener en silencio apenas 12 horas ya era tendencia en Europa. La noticia había salido en un medio deportivo, curiosamente filtrada por fuentes cercanas al club.

Nadie sabía exactamente quién había pasado la información, pero en Barcelona algunos sospechaban que la historia no se había escapado por accidente. El texto destacaba que el pequeño Milan había sido invitado de forma especial a participar en un programa de formación del club gracias a gestiones familiares. En otras palabras, la exsuegra había logrado poner a su nieto en los titulares y de paso a Shakira en una posición incómoda.

La reacción fue inmediata. Los programas de televisión en España comenzaron a debatir el tema como si se tratara de un fichaje internacional. Algunos panelistas hablaban de la oportunidad de oro para Milan, mientras otros cuestionaban la ética de hacerlo sin consultar a su madre. En Colombia y México, las redes se encendieron con mensajes de apoyo a Shakira.

Muchos usuarios la defendían diciendo que una madre tiene derecho a decidir el camino de sus hijos, sobre todo cuando el pasado le había costado tan caro. Shakira, sin embargo, se mantuvo en silencio. No hubo comunicados ni respuestas ni indirectas en sus redes, solo movimiento detrás de bambalinas. Según subimos, su equipo de comunicación organizó una reunión urgente con sus representantes legales en Miami y en España.

La instrucción fue clara, no responder públicamente, pero dejar todo por escrito. Se envió un correo formal al club catalán informando que Milan Mevarak no contaba con autorización para participar en ninguna actividad fuera de los Estados Unidos. La respuesta del club fue escueta. Agradecemos la aclaración. Damos por cancelada la invitación.

Họ cho rằng Shakira và mẹ chồng cũ của cô, Montserrat Bernabeu, đã xảy ra xô xát.

Aunque el asunto parecía cerrado administrativamente, el daño mediático estaba hecho. En cuestión de horas, los medios convertían la historia en una telenovela. Shakira prohíbe a su hijo jugar en el Barça. Las mismas personas que antes la admiraban por madre ejemplar, ahora discutían si era demasiado protectora.

La narrativa se escapaba de sus manos y eso más que la inscripción en sí, era lo que más la inquietaba. Fuentes cercanas al artista cuentan que en la tarde del día siguiente se reunió con su círculo más íntimo, Tonino, un par de amigos de confianza y su madre, Midia, Ripol, cerraron puertas y teléfonos sin cámaras, sin asesores, sin prensa.

Shakira, agotada les confesó, “Siento que no me dejan en paz. ¿No entienden que mis hijos no son trofeos?” Su madre le respondió con calma. La gente siempre opina, pero solo tú sabes lo que te costó levantar todo esto. Mientras tanto, en Barcelona, Monsed Darnadeu concedía una entrevista breve a una revista local.

Sonriente, declaró que todo se había malinterpretado y que solo quiso motivar al niño. No entiendo por qué tanto drama, dijo. Fue un regalo desde el cariño. Esa frase, Desde el cariño cayó como gasolina sobre la hoguera. Los titulares latinos se multiplicaron. Shakira le responde a la exsegra desde el cariño. En Miami, el equipo de Shakira ya no podía controlar el eco mediático.

La artista decidió entonces algo que sorprendió a muchos. No contraatacar. No publicó mensajes, no concedió entrevistas, no se dejó ver en los eventos donde solía aparecer. En lugar de eso, se centró en su rutina con Milan y Sasha. los llevaba al colegio personalmente, asistía a los entrenamientos de fútbol local del niño y trataba de que todo siguiera igual, pero en la intimidad la tensión seguía.

Una persona que trabaja en su entorno contó que Shakira empezó a notar pequeños cambios en Milan. Estaba distraído, revisaba constantemente su tablet buscando noticias sobre el Barça y hablaba de la idea de volver a España solo para probar. La cantante, consciente de la ilusión del niño, intentaba explicarle las cosas sin lastimarlo.

Mira, amor, tú puedes jugar al fútbol donde quieras, pero no todo lo que brilla en internet es tan bonito como parece. Milan la escuchaba, pero la curiosidad seguía viva. En ese punto, la historia se volvió más delicada. Un periodista español publicó que Milan estaría considerando viajar a Barcelona durante el verano para una experiencia deportiva.

La noticia, falsa o no, provocó llamadas de agencias, ofertas de marcas y hasta propuestas de programas infantiles. Lo que para la familia era un problema interno, para los medios se convirtió en material de entretenimiento. Cansada, Shakira decidió cortar por Lozano. Llamó a Piqué nuevamente y le dijo, “Necesito que pongas orden.

Si esto sigue, voy a tener que hacerlo público.” Piqué, según cuentan, trató de mediar. habló con su madre, le pidió que dejara el tema, pero la respuesta de Monset Bernadeu fue tan fría como diplomática. Yo no hago nada malo. Si ella se ofende, es su problema. Y así la grieta se ensanchó. Los días siguientes fueron una montaña rusa.

Un paparasi logró captar a Shakira saliendo de su casa con semblante serio, lo que bastó para que algunos programas dijeran que estaba devastada. Otros aseguraban que planeaba demandar a la familia de su ex. Ninguna versión era cierta, pero todas servían para alimentar la historia.

En redes, el hashtag el regalo de la exsuegra llegó a ser tendencia en Latinoamérica. Entre tanto ruido, hubo algo que pasó desapercibido para la mayoría, el gesto de Milan. Un fin de semana, mientras Shakira preparaba el desayuno, el niño entró a la cocina con una pelota bajo el brazo y le dijo, “Mamá, no importa dónde juegue, solo quiero que vengas a verme siempre.

” Ella lo abrazó y entendió que por mucho ruido mediático lo único importante era eso. Sin embargo, el entorno legal no se detuvo. Los abogados de Shakira enviaron un documento formal a los representantes de Piqué solicitando que cualquier decisión relacionada con los menores debía ser consensuada.

Fue una manera elegante de dejar constancia sin convertirlo en guerra judicial. En paralelo, los medios españoles comenzaron a cuestionar la filtración inicial. Un periodista veterano reveló en televisión que la historia había salido del entorno del club, probablemente impulsada por alguien muy interesado en limpiar su imagen familiar.

Aunque no nombró a nadie, la alusión era evidente. Sakira, que seguía sin pronunciarse, empezó a recuperar el control de la narrativa de la manera más inteligente posible. Con hechos, se la vio visitando escuelas en Miami, asistiendo a actividades benéficas y mostrando una imagen serena. Ella no necesita defenderse con palabras, se defiende viviendo bien”, dijo una amiga cercana.

A mediados de esa semana ocurrió algo inesperado. Un periodista argentino que cubre farándula en Estados Unidos afirmó haber tenido acceso a un audio donde una persona del entorno de Monset reconocía que la idea era buena, pero el momento fue malo. El audio de apenas 20 segundos confirmaba lo que muchos sospechaban, que la exsuegra había actuado por cuenta propia.

La revelación cambió la percepción pública. Muchos comenzaron a ver a Shakira como la mujer controladora que no dejaba a su hijo cumplir un sueño, sino como la madre que estaba evitando un nuevo circo mediático. Los programas de televisión de Miami empezaron a titular: “Shakira tenía razón, el regalo fue una provocación”.

Esa misma tarde, mientras la noticia daba la vuelta al mundo, Shakira publicó una fotografía en sus redes, el mar, el atardecer y una frase simple: “Hay regalos que pesan demasiado.” En menos de una hora superó los 3 millones de likes. Sin mencionar nombres, todos entendieron el mensaje. Fuentes cercanas aseguran que tras esa publicación, Monset Bernabeus trató de comunicarse con ella, pero la llamada nunca fue atendida.

No había nada más que decir”, comentó alguien. Durante los días siguientes, la tensión comenzó a bajar, pero la historia ya había dejado cicatrices. Piqué, en un intento de calmar el ambiente, publicó una foto con Milan en la que se les veía sonriendo. El texto era neutral. Momentos que valen oro.

No mencionó el Barça ni a su madre ni a Shakira, pero la imagen fue interpretada por todos como un intento de mostrar que todo estaba bien. Detrás de cámaras, sin embargo, seguía la incomodidad. Shakira le había dejado claro a su entorno que ese tipo de gestos no se repetirían. No quiero más sorpresas disfrazadas de amor, habría dicho en una cena privada.

Y aunque sus palabras fueron suaves, el mensaje fue firme. Pasaron algunos días y el ambiente parecía haberse calmado. Pero quienes conocen a Shakira saben que su silencio nunca es sinónimo de olvido. Es el silencio previo al movimiento. Detrás de esa calma, la artista estaba preparando su respuesta definitiva, no en forma de comunicado ni de entrevista, sino con una acción que nadie esperaba.

Una mañana de domingo, mientras los niños jugaban en el jardín, Shakera se sentó en su terraza con una libreta y un café. Había tomado una decisión. No dejaría que un regalo marcara el rumbo de su hijo. Habló primero con Milan con voz suave y honesta. le explicó que lo amaba, que entendía su ilusión, pero que por ahora su vida estaba en Miami.

“Tú puedes llegar donde quieras”, le dijo. “Pero el camino lo vamos a construir desde aquí, paso a paso.” Milan la escuchó en silencio, no discutió, solo asintió como si entendiera más de lo que su edad permite y eso la conmovió. Después de esa charla, la cantante envió un mensaje privado a Piqué, corto, respetuoso, pero tajante.

He decidido no aceptar la inscripción de Milan. Cuando él sea mayor podrá elegir, pero ahora le toca vivir su infancia sin presiones. Piquéo respondió de inmediato. Pasaron horas hasta que llegó una respuesta seca. Está bien, pero no me gusta que te enteres de todo por la prensa. Shakira leyó el mensaje, suspiró y apagó el teléfono. No quería más reproches.

Esa batalla ya estaba cerrada para ella. Sin embargo, el tema volvió a la portada cuando un medio catalán publicó que Shakira habría pedido por escrito que se cancele la inscripción de Milan al Barç. La noticia generó otra ola de comentarios. Los programas españoles hablaban de una madre sobreprotectora, mientras en América Latina los titulares decían lo contrario.

Shakira pone límites y protege a su hijo. La polarización era total, pero ella seguía sin pronunciarse. Su silencio era más poderoso que cualquier declaración. Esa misma semana, durante un ensayo en Los Ángeles, una periodista logró interceptarla en el aeropuerto. “Shakira, ¿es cierto que usted prohibió que su hijo juegue en el Barcelona?”, le preguntó entre flashes.

Ella se detuvo un segundo, la miró con serenidad y solo respondió, “No prohibí nada, solo protejo lo que amo.” Esa frase se volvió titular en todos los medios. Era simple, elegante y demoledora. En pocas palabras, había cerrado el tema. Fuentes cercanas confirman que después de ese episodio, Shakira reforzó su entorno familiar.

contrató a un tutor deportivo para Milan en Miami, un exjador colombiano que le da clases tres veces por semana. “Si su pasión es el fútbol, que lo viva aquí con su madre cerca”, habría dicho la artista. Así convertía un conflicto en una oportunidad, apoyar a su hijo sin ceder ante la presión externa. Por su pante, Monce Bernabéu se mantuvo callada durante unos días, pero su entorno filtró que estaba triste por la reacción de Shakira.

En los pasillos de Barcelona se comentaba que la relación entre ambas ya no tiene arreglo. Aún así, quienes conocen a Monce dicen que en el fondo sabía que había ido demasiado lejos. Nadie lo admitió públicamente, pero en su familia entendieron que habían cruzado una línea. Mientras tanto, los fans de Shakira llenaban las redes con mensajes de apoyo.

En Twitter uno escribió, “Una madre no estalla por capricho, estalla cuando la provocan.” Otro comentaba, “El fútbol pasa, la infancia no.” Esas frases se viralizaron y sin que el artista dijera nada, la opinión pública se inclinó de su lado. Durante los días siguientes, los medios comenzaron a centrarse en su gira mundial, el Office Festival y su próxima colaboración con una estrella internacional.

La historia del regalo de la exsegra empezó a quedar atrás, pero no olvidada. En Miami todavía se comentaba en cafés y peluquerías. ¿Te enteraste de lo del Barça? Esa mujer sí que tiene carácter. Era el tipo de comentario que Shakira nunca leería, pero que sin duda le habría sacado una sonrisa. Sin embargo, en el fondo, lo que realmente cambió no fue la relación con su exsuegra ni la imagen pública, sino algo más profundo, la forma en que Shakira se vio a sí misma después de todo esto.

Quienes la tratan a diario dicen que la perciben más tranquila, más segura, más consciente de su poder. Antes reaccionaba con el corazón, ahora actúa con estrategia, comentó un amigo cercano. Esa madurez tal vez fue el verdadero regalo que le dejó aquel episodio. Un mes después, mientras la tormenta mediática se apagaba, Shakira publicó una fotografía en sus redes.

Ella y Milan de espaldas mirando el mar. La leyenda decía: “Nada cambia si el amor sigue firme.” Era su manera poética de cerrar el capítulo. Los comentarios se llenaron de apoyo y en menos de 24 horas la imagen alcanzó cifras récord. Pero lo más interesante vino después. Una reconocida periodista española reveló en su programa que Shakira había declinado formalmente cualquier propuesta que implicara que sus hijos pasaran más de un mes consecutivo en España.

Ella quiere que crezcan con raíces colombianas y latinas, no catalanas”, explicó la viariodista. Esa declaración volvió a encender los debates, pero esta vez con un tono distinto. Por primera vez, incluso algunos medios europeos admitían que el artista tenía razón. El tiempo pasó y la historia del regalo se convirtió en ejemplo de cómo una pequeña acción puede reabrir viejas heridas.

En una entrevista privada para una cadena internacional, una amiga de Shakira resumió lo ocurrido con una frase perfecta: “No fue el regalo, fue lo que simbolizaba. Le quisieron mover el tablero y ella decidió no jugar. Mientras tanto, Milan continuó sus entrenamientos en Miami. Los vecinos cuentan que lo ven llegar con su madre, siempre puntual, sonriendo, sin cámaras, sin prensa.

Juega, se divierte y al terminar corre a abrazarla. Ella lo mira como solo una madre puede mirar a su hijo con orgullo, pero también con la serenidad de quien sabe que está haciendo lo correcto. Y aunque el episodio con la exsuegra quedó atrás, los expertos en farándula coinciden en que dejó huella. Shakira dicen aprendió que no todo lo que viene disfrazado de cariño es amor, que hay regalos que pesan más que valen y que a veces la mejor manera de ganar una batalla es simplemente no jugarla.

Una noche, durante un evento en Los Ángeles, alguien le preguntó a Shakira en tono informal si había perdonado a la familia de Piqué. Ella sombrió y respondió con humor. Perdonar sí, olvidar, nunca, pero el mar ayuda. Esa respuesta ligera y sarcástica fue suficiente para cerrar el tema.

Hoy, mientras prepara su gira, la cantante parece más enfocada que nunca. Dicen que su próximo álbum incluirá una canción inspirada en lo ocurrido, una balada con tono íntimo donde habla de decisiones que se disfrazan de regalos. Quienes la escucharon aseguran que es una de las letras más personales de su carrera.

mezcla de dulzura y fuerza, una declaración de principios. Y así el cumpleaños número 13 de Milan, que empezó con globos y un pastel de fútbol, terminó siendo la metáfora perfecta de la vida de su madre, siempre entre la ternura y el desafío. Porque si algo ha demostrado Shakira es que puede caer, pero nunca se queda abajo. Convierte cada golpe en ritmo, cada lágrima en nota y cada provocación en canción.

La prensa podrá seguir hablando, los rumores podrán multiplicarse y las cámaras podrán esperarla en cada aeropuerto. Pero la verdad es simple. Shakira eligió la paz, eligió la calma, eligió seguir adelante sin permitir que nadie más decida por sus hijos. El episodio de El regalo no fue una anécdota más.

Fue un recordatorio de que la fama puede ser una jaula dorada y la libertad a veces se defiende con silencios. Lo que algunos vieron como una rabieta de madre fue en realidad un acto de amor y en el fondo hasta sus detractores lo saben. Hoy, mientras Miami cae en el atardecer y las luces del estudio se apagan, Shakira sonríe sabiendo que logró lo más difícil, poner límites sin romper la paz.

Porque hay momentos en la vida en los que no hace falta gritar para dejar las cosas claras. Basta con decir no, mirar al frente y seguir caminando. Y tal vez esa sea la lección que deja esta historia, que los grandes escándalos no siempre se resuelven con portadas, sino con decisiones firmes y silenciosas, que una madre no necesita permiso para proteger a sus hijos y que a veces la verdadera elegancia está en la forma en que uno pone punto final.

Así se cierra este capítulo, uno más en la vida de una mujer que convirtió el dolor en arte y las polémicas en himnos. Y si algo nos queda claro después de todo esto, es que Shakira podrá enfrentarse a muchas tormentas, pero siempre saldrá cantando. Por eso, si quieres saber qué hay detrás de las próximas decisiones del artista, qué proyectos prepara y cómo planea transformar todo esto en su nueva etapa, no te pierdas el siguiente video que aparece en la pantalla, porque lo que viene con Shakira promete sorprender a todo el mundo.