En el vasto universo de la cultura pop y la música global, pocas figuras logran sostener una narrativa tan intensa, transformadora y profundamente humana como Shakira. La superestrella barranquillera, que ha hecho bailar al planeta entero durante más de tres décadas, se encuentra en uno de los momentos más maduros, reflexivos y prolíficos de su existencia. En un reciente y emotivo encuentro con los medios, la intérprete de “Hips Don’t Lie” y “Loba” ha decidido abrir las puertas de su intimidad como nunca antes, ofreciendo una radiografía sin filtros sobre las complejas decisiones que han marcado su vida en los últimos años: el incondicional sacrificio por la crianza de sus hijos, las dolorosas lecciones sobre el amor y el desamor, y la consolidación de un legado mundialista inigualable que hoy vuelve a brillar con luz propia, incluso bajo la persistente sombra mediática de su separación de Gerard Piqué y la nueva realidad que envuelve al exfutbolista junto a Clara Chía.

Para entender el presente de Shakira, es imperativo mirar a través de los ojos de la maternidad, el rol que ella misma define como la verdadera columna vertebral y razón de su existencia. Durante la entrevista, la artista se sinceró de manera contundente sobre una etapa de su vida en la que decidió poner en pausa el vertiginoso ritmo