Elon Musk una vez confesó sobre el dolor de no tener amor: “Si no amo, ya no estoy vivo”. Los amores pasados ​​del multimillonario tecnológico están regresando gradualmente.

“Si no estoy enamorado, no estoy vivo”: Los tumultuosos romances de Elon Musk provocan un acalorado debate

Elon Musk, el enigmático multimillonario y cerebro detrás de Tesla, SpaceX y X, se ha convertido una vez más en el epicentro de la controversia, no por sus hazañas tecnológicas, sino por las revelaciones sobre su turbulenta vida personal. Una reciente revelación ha vuelto a poner de relieve la enmarañada red de relaciones de Musk, conmocionando tanto a Silicon Valley como a las redes sociales. La inquietante frase de seis palabras —”Amigos, colegas y amor, todo desaparecido”—, atribuida a una fuente cercana a Musk, pinta una vívida imagen de aislamiento en la cima del éxito.

La historia romántica de Musk es un laberinto, marcada por matrimonios de alto perfil, disputas públicas y un desamor persistente. Su primer matrimonio con Justine Wilson comenzó en el año 2000 y tuvo cinco hijos, pero terminó en 2008 en medio de una turbulencia emocional. La biografía de Walter Isaacson relata la escalofriante declaración de Musk durante su baile nupcial: «Soy el alfa en esta relación», presagiando la intensidad y complejidad que definirían su unión.

La saga continuó con la actriz Talulah Riley, con quien Musk se casó dos veces: primero de 2010 a 2012 y nuevamente de 2013 a 2016. Su relación fue igualmente tensa, y los textos de Riley instando a Musk a “luchar contra el woke-ismo” surgieron durante su adquisición de Twitter, insinuando una conexión continua a pesar de su separación.

Más recientemente, el romance de Musk con el músico vanguardista Grimes acaparó titulares de todo el mundo. La pareja tiene tres hijos, incluyendo al famoso X Æ A-Xii, pero su relación se desmoronó públicamente cuando Grimes demandó a Musk por la patria potestad en octubre de 2023. Su estado de “semiseparación” en 2021 y el emotivo tuit de Grimes: “E y yo hemos roto otra vez… es mi mejor amigo y el amor de mi vida”, pusieron de relieve la complejidad emocional de su vínculo. Las acusaciones de un romance con Nicole Shanahan, esposa del cofundador de Google, Sergey Brin (que Musk negó rotundamente), solo echaron leña al fuego, contribuyendo supuestamente al divorcio de Brin.

Los desafíos personales de Musk a menudo se han extendido a su vida profesional, aumentando el escrutinio público. En un momento sincero compartido con The New Yorker, un colega recordó la confesión de Musk: “Me siento bastante solo”, describiendo una vida llena de “grandes altibajos y un estrés constante”. Su confesión en X —”Si no estoy enamorado, no puedo ser feliz”— conmovió a millones, humanizando al gigante tecnológico y desatando especulaciones sobre su bienestar emocional. La frase de seis palabras, ahora viral, aunque no verificada, se ha convertido en un grito de guerra para los usuarios de X, simbolizando los sacrificios personales que Musk ha hecho en pos de su incansable ambición.

Aunque los críticos argumentan que las controversias personales de Musk empañan sus logros revolucionarios —desde los cohetes reutilizables de SpaceX hasta la revolución de los vehículos eléctricos de Tesla—, sus partidarios ven sus luchas como el motor de su afán por “salvar a la humanidad”. Como lo expresó Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI: “Elon anhela desesperadamente salvar el mundo”. Sin embargo, la recurrente narrativa de relaciones perdidas —amigos, colegas y amantes— ensombrece la imagen pública de Musk.

Mientras Musk compagina su nuevo cargo en el Departamento de Eficiencia Gubernamental y dirige sus proyectos en constante expansión, el mundo observa con expectación. ¿Esta última tormenta transformará su legado, o es simplemente otro capítulo en la vida de un hombre definido por el riesgo, la reinvención y una búsqueda incansable de conexión? Solo el tiempo lo dirá.