Galilea Montijo, la presentadora más poderosa del programa matutino de México, invitó a González al estudio. Ya es ser que sabía que esto no era cortesía, era una ejecución. Las preguntas ya estaban escritas, las trampas preparadas, pero nadie calculó que 40 años de experiencia en comedia podían destruir un imperio de 20 años con una sola frase.

El 14 de julio de 2025, en las oficinas ejecutivas de Televisa San Ángel, Galilea Montijo sostenía una reunión privada con Andrea Rodríguez, productora ejecutiva de hoy, el programa matutino más visto de México con 4.2 millones de espectadores diarios. Necesitamos hacer algo diferente”, decía Galilea mientras revisaba los números de rating de las últimas semanas.

Estamos perdiendo audiencia con Venga la Alegría. Necesitamos un momento viral, algo que explote en redes. Andrea, quien había trabajado con Galilea durante 12 años, conocía perfectamente ese tono. No estaba buscando contenido de calidad, estaba buscando escándalo. ¿Qué tienes en mente?, preguntó Andrea. Galilea sonrió con esa expresión que sus colaboradores habían aprendido a reconocer. Estaba planeando algo.

Teo González, el comediante de la coleta. Andrea frunció el seño, confundida. González es respetado, querido. Lleva décadas sin escándalos. ¿Qué quieres hacer con él? Exactamente por eso, respondió Galilea. Está en todos lados últimamente. Sus podcast, sus shows, sus conflictos con políticos. La gente lo adora, pero nadie lo ha confrontado realmente sobre su relevancia.

Confrontado, Andrea comenzaba a entender la dirección. Galilea abrió su laptop y mostró tweets recientes sobre González. Elogios, memes, referencias constantes a su vigencia a los 64 años. Todos dicen que sigue vigente, que es atemporal, pero yo veo un comediante viejo repitiendo el mismo estilo desde hace 40 años. Sin evolución, sin riesgo.

¿Quieres exponerlo?, dijo Andrea. No como pregunta, sino como confirmación. Quiero hacerle las preguntas incómodas que nadie se atreve sobre su edad, sobre su estilo anticuado, sobre si realmente sigue siendo relevante o solo vive de nostalgia. Galilea se reclinó en su silla. Lo invitamos como invitado especial.

Creamos expectativa y luego le hacemos preguntas que lo pongan contra la pared. Andrea dudó. Galilea. González es respetado en la industria. Si esto sale mal, podríamos quedar como los villanos o podríamos tener el momento más viral del año. Contraatacó Galilea. Piénsalo. González nunca ha sido confrontado así.

Siempre lo tratan con guantes blancos. Será sorpresa total. Dos días después, el teléfono de Teo González sonó mientras desayunaba en su departamento de Polanco. Era Claudia Martínez, coordinadora de invitados de hoy. Don Teo, buenos días. Le llamo de la producción del programa hoy. La señora Galilea Montijo quiere invitarlo como invitado especial.

Este viernes, González dejó su café sobre la mesa. Había aparecido en programas matutinos docenas de veces durante su carrera, pero una invitación de Galilea Montijo, específicamente era inusual. Invitado especial para qué tema? Preguntó con cautela. Queremos hablar sobre su trayectoria, su vigencia en la comedia mexicana.

¿Cómo ha logrado mantenerse relevante durante cuatro décadas? Las palabras sonaban elogiosas, pero algo en el tono de Claudia le generaba desconfianza. vigencia irrelevante eran palabras que se usaban cuando se preparaba para cuestionar exactamente eso. “Agradezco la invitación, pero tendría que revisar mi agenda”, respondió González usando la excusa clásica para ganar tiempo.

“Entiendo perfectamente, solo le comento que la señora Montijo está muy interesada personalmente. Dice que admira su trabajo.” Después de colgar, González llamó a Martín, su representante. Me invitaron a hoy. Galilea Montijo quiere hablar sobre mi vigencia. ¿Tú qué opinas? Hubo un silencio al otro lado de la línea.

Teo, Galilea no invita a nadie sin agenda y cuando usa palabras como vigencia y relevancia, generalmente es para cuestionarlas. Eso pensé. ¿Vas a ir? González pensó durante unos segundos. Sí, llevo 40 años en esto. Si Galilea Montijo cree que puede ponerme en aprietos, que lo intente. Lo que González no sabía era que mientras él tomaba esa decisión, en las oficinas de hoy se estaba preparando un guion completo de preguntas diseñadas específicamente para incomodarlo, desestabilizarlo y si era posible hacerlo quedar como un relicto del pasado ante 4.2 2 millones

de espectadores. El viernes 18 de julio a las 7:30 de la mañana, los estudios de Televisa San Ángel hervían de actividad preparando la emisión en vivo de hoy. En el camerino de Galilea Montijo, Andrea Rodríguez repasaba con ella el cuestionario final. Habían pasado tres días perfeccionándolo. Primera sección, preguntas suaves sobre su carrera, explicaba Andrea.

Lo ponemos cómodo, confiado. Galilea asentía mientras se maquillaban.Y las preguntas fuertes, segunda sección, aquí entra todo. Andrea leyó de su tablet. ¿No cree que su estilo de comedia está desactualizado para las nuevas generaciones? Sus últimos shows tienen audiencias mayoritariamente de más de 50 años.

Eso no indica que perdió conexión con el público joven. ¿Cuándo fue la última vez que hizo algo realmente innovador? Perfectas, sonrió Galilea. ¿Y la bomba final? Andrea dudó antes de leer la última pregunta, la que habían debatido más intensamente. Teo, seamos honestos, no es momento de retirarse con dignidad en lugar de aferrarse a un pasado que ya no regresa. Esa es muy agresiva, Galilea.

Es necesaria. Quiero ver cómo reacciona cuando lo confronte directamente. Mientras tanto, en otro camerino, Teo González revisaba su teléfono tranquilamente. Roberto Martínez, su asistente, había investigado episodios recientes de hoy y notado un patrón. Galilea había estado cada vez más agresiva con invitados, buscando momentos virales a través de confrontación.

Ten cuidado, Teo,” le adirtió Roberto. Galilea está en modo cazador de clicks. González sonrió con esa serenidad que solo dan cuatro décadas manejando todo tipo de públicos. Roberto, he sobrevivido a palenques con borrachos lanzando botellas. Creo que puedo manejar a una conductora de televisión. A las 8:50 de la mañana, 10 minutos antes de salir al aire, Galilea y González se encontraron brevemente en el pasillo camino al set.

Ella le extendió la mano con sonrisa profesional. Te gusto tenerte aquí. El placer es mío, Galilea. Hubo algo en ese intercambio, una tensión apenas perceptible, como dos boxeadores tocándose guantes antes del combate. A las 9 de la mañana en punto, las cámaras se encendieron y 4.2 millones de espectadores sintonizaron sin saber que estaban a punto de presenciar uno de los momentos más incómodos y virales en la historia de la televisión matutina mexicana.

Buenos días, México.” Saludó Galilea con su energía característica mientras la cámara principal la enfocaba. Hoy tenemos un invitado muy especial, un hombre que lleva cuatro décadas haciéndonos reír. Por favor, reciban con un fuerte aplauso a Teo González. La audiencia en el estudio aplaudió mientras González entraba con su característico estilo relajado saludando con la mano.

Vestía jeans oscuros, camisa clara y, por supuesto, su icónica coleta de caballo. Los primeros 10 minutos transcurrieron según lo planeado por Galilea. Preguntas suaves sobre sus inicios, anécdotas divertidas de sus primeros shows. comentarios sobre colegas comediantes. González respondía con naturalidad, generando risas genuinas del público presente.

Estaba en su elemento. Pero entonces Galilea cambió el tono. Teo, déjame hacerte una pregunta que creo muchos se hacen. Dijo con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos. Llevas 40 años haciendo básicamente el mismo estilo de comedia, mismo tipo de chistes, mismo formato, misma energía. ¿No sientes que en algún momento quedaste estancado? El estudio se silenció ligeramente.

Algunos del público intercambiaron miradas incómodas. González mantuvo su sonrisa serena. Galilea, prefiero llamarlo coherencia. Cuando encuentras una voz auténtica, no necesitas cambiarla cada temporada para perseguir modas. Pero las modas cambian, insistió Galilea. Los jóvenes de ahora ven comedia en TikTok, en YouTube.

Tu estilo es muy tradicional. Y sin embargo, aquí estoy. Cuatro décadas después con teatros llenos. Respondió González sin perder la calma. Galilea consultó sus notas buscando la siguiente pregunta preparada. Hablando de teatros llenos, he visto datos demográficos de tus shows recientes. La mayoría de tu audiencia es mayor de 50 años.

¿Eso no te preocupa? ¿Qué pasa cuando esa generación ya no esté? Era un golpe duro, apenas disfrazado de pregunta periodística. Estaba sugiriendo que González solo tenía audiencia vieja y que su carrera tenía fecha de caducidad. González tomó un sorbo de agua antes de responder, dándose tiempo para procesar. Es curioso que menciones demografía Galilea, respondió González con tono reflexivo.

Porque efectivamente tengo audiencia de 50, 60, 70 años, gente que me ha seguido durante décadas, pero también tengo audiencia de 20, 30 años, hijos y nietos que descubren mi trabajo porque sus padres los llevaron a un show. Hizo una pausa mirando directamente a la cámara. La diferencia es que yo no persigo audiencias, construyo conexiones y las conexiones genuinas no tienen fecha de vencimiento.

Galilea sintió que su trampa no había funcionado como esperaba. Consultó sus notas buscando la siguiente pregunta preparada. Pero Teo, seamos honestos, la comedia ha evolucionado. Hay comediantes haciendo standup político, comedia de observación moderna, formatos innovadores. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo realmente nuevo? González sonrió.

¿Quieres saber qué hice nuevo? Hace tr meses lancé un podcastdonde analizo comedia con estudiantes universitarios. Hace 6 meses hice un especial en una plataforma de streaming que alcanzó 8 millones de vistas y la semana pasada dio una masterclass en la UNAM sobre narrativa humorística. Cada ejemplo era un contraataque directo. Galilea no había investigado lo suficiente.

“Pero eso no es innovar tu comedia”, insistió Galilea comenzando a sonar defensiva. “Es solo usar nuevas plataformas para el mismo contenido viejo y tú llevas 20 años conduciendo el mismo formato de programa matutino”, respondió González con tono amable pero letal. mismas secciones, misma estructura, mismo concepto. ¿Eso también es contenido viejo o es un formato exitoso? El público ahogó una risa nerviosa.

González acababa de voltear la crítica y así es como un comediante de 64 años demostró que la experiencia siempre vence a la arrogancia juvenil. Si querés ver cada semana historias sobre enfrentamientos legendarios en vivo, batallas de ingenio y momentos donde la elegancia destruye la agresión, dale al botón de suscribirse y activar la campanita.

Gracias a tu apoyo puedo seguir compartiendo estos momentos donde la verdadera inteligencia brilla en medio del espectáculo. La próxima semana veremos qué pasa cuando un político subestima a González en radio en vivo. Por cierto, escribí en los comentarios desde qué ciudad nos estás viendo. Me encanta saber dónde están los verdaderos fanáticos del buen humor.

Bueno, ahora viene la bomba final. Galilea, visiblemente tensa, decidió lanzar su última arma. Galilea Montijo respiró profundamente. Las preguntas preparadas no estaban funcionando. González las esquivaba con elegancia, usando su experiencia para convertir cada ataque en una lección de clase. Era momento de la bomba final. La pregunta que Andrea había advertido que era muy agresiva, pero que Galilea había insistido en mantener.

“Teo, voy a ser completamente honesta contigo”, comenzó Galilea abandonando el tono de entrevista cordial. “Y creo que es algo que alguien tiene que decirte.” El estudio quedó en silencio total. Hasta las cámaras parecieron acercarse instintivamente. Tú ya no eres gracioso. No para las nuevas generaciones. Tu comedia es anticuada.

Y sé que esto suena duro, pero eres viejo para este negocio. La comedia necesita energía, relevancia, conexión con el momento actual y tú estás viviendo de glorias pasadas. El golpe era brutal y deliberado. Galilea no estaba haciendo una pregunta. estaba haciendo una declaración, una acusación pública. El público del estudio reaccionó con sorpresa audible.

Algunos murmullos de desaprobación se escucharon. Andrea desde la cabina de producción se llevó las manos a la cabeza. Se pasó, murmuró. Se pasó completamente. En las redes sociales, los primeros tweets comenzaron a aparecer. Galilea acaba de llamar viejo a Teo González en vivo hoy. Esto está incómodo.

Galilea está atacando a González sin razón. Hoy con Teo, Galilea perdió toda elegancia. ¡Qué vergüenza! respeta a Teo. Pero lo más importante estaba sucediendo en el estudio. González no se veía ofendido, no se veía molesto, se veía tranquilo. Tomó otro sorbo de agua, se acomodó la coleta de caballo con ese gesto característico que sus fans conocían tan bien y miró directamente a Galilea con una expresión que era parte compasión, parte lástima.

¿Terminaste?, preguntó con voz suave. Galilea, esperando una reacción defensiva o enojada, quedó momentáneamente descolocada. Yo sí, solo quería ser honesta. González asintió lentamente. Aprecio la honestidad, Galilea. Déjame responderte con la misma moneda. Teo González se reclinó ligeramente en su silla, manteniendo contacto visual directo con Galilea.

Su voz era calmada, casi paternal. Galilea, llevas 20 años conduciendo este mismo programa, mismas secciones de cocina, mismos juegos con el público, mismas dinámicas. El formato no ha cambiado sustancialmente desde 2005. El estudio quedó en silencio absoluto, ni una tos ni un movimiento. Estás en la televisión matutina mexicana desde el año 2000, 25 años haciendo básicamente lo mismo.

Y ahora me dices que yo estoy estancado porque llevo 40 años siendo fiel a mi estilo. Galilea intentó interrumpir, pero yo González levantó la mano suavemente pidiendo terminar. No era agresivo, pero era firme. No te estoy criticando. De verdad, has construido una carrera sólida, pero si vamos a hablar de relevancia y evolución, quizás deberías aplicar ese mismo estándar a ti misma.

Y entonces vino la frase que se volvería viral en minutos. Galilea, 20 años conduciendo el mismo programa, Baride Shikyap. La última parte la dijo en turco, una de sus características cuando quería agregar énfasis humorístico, pero el significado era claro para todos. Al menos haz un cambio. El público del estudio estalló en risas y aplausos espontáneos.

Galilea quedó completamente congelada.Su rostro palideció. intentó sonreír, pero la sonrisa no llegó a sus ojos. Miró hacia la cabina de producción buscando ayuda, pero Andrea solo podía observar el desastre desarrollándose. González no había levantado la voz, no había sido grosero, no había atacado personalmente, simplemente había usado la misma lógica de Galilea en su contra, exponiendo la hipocresía de criticar en otros lo que ella misma representaba.

Yo nosotros renovamos el programa constantemente, intentó defenderse Galilea, pero su voz sonaba débil. ¿De verdad? Preguntó González con genuina curiosidad. ¿Qué ha cambiado en los últimos 5 años? Los colores del set. Más risas del público. Galilea había perdido completamente el control de su propia entrevista.

En el momento exacto en que González pronunció 20 años conduciendo el mismo programa, al menos hace un cambio, los teléfonos en el estudio comenzaron a vibrar simultáneamente. El clip estaba siendo grabado y compartido en tiempo real por docenas de personas en la audiencia. Para cuando el programa cortó a comerciales 3 minutos después, el video ya tenía 340,000 reproducciones en Twitter.

A las 10:30 de la mañana, una hora después, había alcanzado 2,7 millones. Los hashtags #Gilea humillada y #teoestruye. A Galilea eran tendencia número uno y dos en México. Las reacciones en redes eran devastadoras para Montijo, Comedy Criticman. Galilea intentó humillar a González y recibió la lección de respeto más elegante de la TV Mexicana.

Brutal @ TBO. Analista González acaba de dar masterclass de cómo responder a ataques sin perder la clase. Galilea quedó en ridículo. Periodista Mequis, 20 años el mismo programa y critica a González por tener un estilo consistente. La hipocresía tiene nombre. Galilea Montijo. Memes reality.

González destruyó a Galilea con educación. Eso duele más que cualquier grito. Incluso personalidades del medio comenzaron a opinar. Adal Ramones twiteó, “Acabé de ver el clip. González demostró porque es una leyenda, clase, timing perfecto y la verdad como arma magistral. Jordi Rosado, cuando intentas humillar a alguien con 40 años de experiencia y termina siéndola humillada, Galilea cometió el error de subestimar a un maestro.

Eugenio Dervz González es leyenda por esto. ¿Cómo voltear una emboscada con pura inteligencia? Lección para todos. En las oficinas de Televisa, los ejecutivos observaban los números de rating y engagement con expresiones divididas. Por un lado, el momento era absolutamente viral y estaba generando atención masiva.

Por otro lado, su conductora estrella había quedado públicamente humillada. El segmento de González en hoy se convirtió en el momento más visto del programa en toda su historia. 8,9 millones de reproducciones en las primeras 24 horas. El programa continuó después de comerciales, pero Galilea Montijo estaba visiblemente alterada.

Sus compañeros conductores intentaron rescatar el ambiente con comentarios ligeros, pero la tensión era palpable. González se despidió cordialmente 15 minutos después, dándole la mano a Galilea, quien apenas pudo sostener contacto visual. Tres días después del incidente, Galilea emitió un comunicado en Instagram.

Lamento si mis comentarios sonaron irrespetuosos hacia Teo González. Fue un malentendido en el calor de la conversación. Admiró profundamente su trayectoria, pero el daño estaba hecho. Los memes, los análisis, los clips virales continuaron circulando durante semanas. González, por su parte, nunca mencionó el incidente nuevamente. No necesitaba hacerlo.

Su respuesta en vivo había dicho todo. Un mes después, hoy anunció renovación de formato con nuevas secciones y dinámicas. El comunicado oficial nunca mencionó a González, pero todos entendieron el mensaje. La lección quedó clara. 40 años de experiencia, elegancia bajo presión y la habilidad de usar la verdad como arma siempre vencerán a la arrogancia televisiva.

Y Galilea Montijo aprendió que intentar humillar a una leyenda solo garantiza una cosa, convertirte en la anécdota que ilustra porque esa persona es una leyenda. M.