Amigos, dicen que si los camerinos hablaran tendríamos el mejor chisme del mundo del espectáculo, ¿cierto? Ah, así que lo pensamos bien y dijimos, ¿por qué no? Así que aquí les va la lista de las actrices que lo hicieron en los camerinos. Ay, señora, yo no sé ni qué decirle, pero es que se meten al camerino y a todos aquí. Todo Televisa ya lo sabía.
Porque donde hay luces, aplausos y telón cerrado, también hay historias que pocos se atreven a contar. Y empezamos fuerte el chisme, señores, porque ayer no subimos video, pero hoy venimos con todo. Pues resulta que no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo. Pero en los años 80, Verónica Castro andaba rechinando los camerinos.
Y es que se dice que llegó a Argentina a filmar una telenovela que se llamó Verónica, El rostro del amor. E iba bastante decepcionada de la vida y del amor porque el padre de su hijo Michelle Enrique Niembro le había cancelado la boda. Y después dijo, “Mi mamá no quiere que me case.” Dijo, “Pues no te cases.
¿Quién te dijo que te casaras?” Y entonces se canceló eso de la boda. Estaban a un pelito de casarse y el Enrique la dejó como novia de rancho, vestida y algorotada. Y vaya que la dejó alborotada, pues que llegó a Argentina con deseos de venganza y que se encontró con el actor argentino Jorge Martínez.
Y dicen que la chaparrita dijo, “Un clavo saca otro clavo.” Y rápidamente se puso un romance con él. Nació el amor en los sets. ¿Y qué creen? Pues que en los camerinos, según contaron testigos de la época, andaban dándole vuelo a la ilacha. Todo mundo todo el mundo sabe de de ti muchas cosas casi toda tu vida. Entonces, pobre de las señoras que trabajaban limpiando porque se los dejaban todos alborotados.
Pero a Verónica se le pasó el rencor rápidamente porque la relación nada más duró un par de meses cuando lo encontró en un restaurante cenando con su esposa. Sí, señora, como lo oye. Pues porque lo encontré con su mujer. Voy a comer allá y ahí estaba sentado ya. Pues resulta que el tal Jorge era casado y como ya es costumbre, Verónica Castro nunca pregunta.
Siempre primero se mete con los hombres y después pregunta si son casados o no. Bueno, no es que me gusten los casados, es que los que me gustan están casados. Igualito le pasó con el loco Valdés porque dijo que se metió con él y nunca preguntó si era casado. Y ya que estaba embarazada se enteró. Pues ya, a Verónica eso le pasa por costumbre.

Después dijo que Jorge Martínez la quería usar porque se quería venir para México con ella. No sigo aquí, pero bueno, me voy contigo a México. Dije, “Te vas con tu madre porque yo no te llevo.” Y ya estando aquí, el plan era que él se iba a ir con la esposa y la iba a dejar como novia de rancho, vestida y algorotada.
Total, que sean peras o manzanas, bien que fue a rechinar el catre en los camerinos de Argentina y encima hasta le pagaron. Vaya que sí hizo buen negocio nuestra querida Ojibdí, pero el chisme no para ahí. Resulta que, según dicen, también por aquí andaba rechinando el catre en la época de Omar Fierro, pues dice que cuando andaban filmando la película Dios se lo pague, había unas trailas en los sets de filmación y que esas trailas nada más brincaban cuando se encerraba Verónica con Omar Fierro.
Son unos descaraos, unos sinvergüenzas. Total que todos en escena nada más se quedaban como el chinito milando. Pero así es la vida, amigos. El amor cuando es real y verdadero hace que los camerinos y las trailas rechinen. Ay, amigos, pero nuestra siguiente famosa está todavía más polémica porque dicen que había una disputa por el amor de Lucía Méndez mientras se filmaba la telenovela Tú o Nadie.
Y es que Andrés García andaba queriendo con Lucía Méndez, le echaba piropos y no se andaba con rodeos. Pero según dijo Lucía Méndez, Andrés García le daba miedo. Sí, tú. Ale porque era muy guapo y pensaba que era muy mujeriego. Entonces le hizo caso a Salvador Pineda. El romance duró un breve periodo mientras filmaban la telenovela Tú o nadie.
Es que resulta, amigos, que según contaron cuando Andrés García se vino a dar cuenta, ya Salvador Pineda andaba rechinando el catre del camerino con Lucía Méndez. Ahí en pleno set. El el que se porta mal se le pudre el animal. Dicen que se metían y Andrés García se quedó como el chinito milando, viendo cómo le comían el mandado.
Pero como esos romances pasan de telenovela, cuando acabó la producción ya no hubo más camerino. Lo interesante ahí sería saber qué decía el tigre Azcárraga de todo eso. ¿Cierto? Ah, ¿cómo que le prestaba a Lucía Méndez a los actores? ¿Qué? ¿O qué decía el tigre? Pues, ¿cuántos somos o qué? Porque según dicen las malas lenguas, Lucía Méndez andaba rechinando el camerino, sino también la oficina con el tigre Azcárraga.
¡Ay! Pobre escritorio del tigre, amigos. ¡Qué asco! Dicen que por ahí pasaron varias actrices. Imagínate la pobre que llegaba a limpiar ese escritorio, lo que encontraba. Dicen que estaba así todo pegajoso. Qué asco. Qué puerco. No, amigos, eso no es justo. Dicen que hay un postre peruano que se llama leche de tigre y que Talía ha comido mucho de eso.
Comé atasqué de leche de tigre. Me encantó. Me encantó. No sé, el sabor todo como saladito agrio. Caray, amigos, ya me dio cosa. Como dijera el doctor Chapatín. Amigos, otra famosa que no rompe un plato, pero dicen que rompe toda la vajilla es Victoria Rufo. Mujer fácil. Porque según cuentan las malas lenguas, mientras filmaba la telenovela, La Fiera, entre 1983 y 1984 mantuvo un romance con Luis Gatica.
Dicen que mientras grababan aquella telenovela, los productores tenían que ir a llamarlos porque se quedaban encerrados en el camerino y no se apuraban a salir a escena. Les tocaban la puerta. Órale, ya salgan que vamos a empezar a filmar. Y nada. Cuando por fin salían, dicen que salían todos cansados del camerino.
Son unos descarados, unos sinvergüenzas, que hasta les tenían que dar un cóctel vuelve a la vida para que resucitaran. Se mamó. Y es que la cosa se estaba poniendo muy intensa, tanto que los llamaron a la oficina del productor para decirles, “Oigan, no se pasen de lanza. Está bien que se amen los unos a los otros, pero no en los camerinos.
Tengan un poco de vergüenza.” Pero en aquel entonces eran un par de chavos y no podían controlar la hormona. El el que se porta mal se le pudre el el animal. Total que los productores y los directores andaban ahí viendo qué hacían. hasta amenazaron con despedirlos y ellos seguían con tanta pasión. A mí me encanta.
Sí, a mí no me gusta, a mí me encanta. Pero eso fue como la canción de Manolo Muñoz, así como una llamarada, porque nada más acabó la telenovela y se les pasó el amor. El resto de la historia ya ustedes lo saben. Fue un romance de 4 meses, pero 4 meses muy intensos. Un amor de verano, un amor juvenil. ¿Y qué opinan de esto, amigos? ¿Creen que es pura verdad o puro cuento? Sí, amigos, sí, como ya estamos bien metidos en el chisme, pues vamos a darle sin miedo al éxito.
Y esos chismosos que siguen publicando porquería. Y es que otra que, según dicen, andaba rechinando los camerinos durante la filmación de la película Macho que ladra no muerde en 1984, era Maribel Guardia. Sí, señores, la famosa actriz que dice que ella no hizo películas del cine de ficheras, que hizo sex y comedias.

Y yo no sé cuál es la diferencia. Para mí es la misma gata solo que revolcada. Sí. Pues bueno, según se supo, ella mantuvo un noviazgo con nada más y nada menos que Alfonso Sayas y que allá en los sets de filmación se andaban metiendo en las trailitas a darle vuelo a la ilacha. ¿Para qué voy de chismoso? No va a ser que se entere todo el mundo como dos tortolitos.
La actriz no lo negó y dijo, “Sí, cierto. Tuve un romance con Alfonso Sayas, pero fue muy corto tiempo. Claro, lo que duró la película.” Y dijo Sayas que el amor dura lo que dura. Dura. Pero no estoy tan feliz porque no nos invitaron. Ay, amigos, no cabe duda que el amor es bello, pero lo que no era bello, la neta, era Alfonso Sayas.
Yo no sé que le vio Maribel. Ella dice que eran muy trabajadores, o sea, que hacían buena chamba, Maribel. Eso es lo que quiere decir, porque después quiso acabar con la familia porque fue novia de Rafael Inclán, que es primo de Alfonso Sayas. Como dice el dicho, la suerte de los feos, nosotros los bonitos la deseamos. Voy, voy, voy, voy, voy, voy.
Porque a mí la neta, lo que me cae gordo no es que Maribel Guardia fuera tan resbalosa. Lo que me cae gordo es que no era conmigo. Ganas de devorarte. Amigo, si los amores de sed de telenovelas creen que son romances cualquiera, no, señor, son amores perros. Y a la que le pasó un romance demasiado intenso fue a Daniela Castro con Raúl Araisa.
Están pecando igual que Eva, pecadoras. Ella misma lo ha confesado de su propia boquita que tenía un amor muy intenso cuando filmaron la telenovela Nuevo Amanecer. Pero todo se empezó a poner demasiado tóxico porque tenían demasiadas escenas de celos. Daniela Castro no soportaba que Raúl Araisa anduviera de coqueto con las otras actrices.
A las mujeres nos encanta hacer drama también y nos encanta ser tóxicas. Dicen que se encerraban por horas en el camerino y los productores ahí esperando a que salieran. Mientras adentro nada más se oía ruido y todos afuera viendo a qué hora acababan, porque ya tenían que terminar de filmar la telenovela. Total que los llamaron a la oficina y les pegaron la regañiza de su vida.
Les dijeron, “Oigan, ustedes aquí vienen a ganarse un salario, no vienen a darse cariño.” Interesante. Pero estaban muy chavos y les agarró el amor intenso, un amor tóxico y al final se terminaron separando. Eso ocurrió por ahí en 1988. Hm. Para mí les hubieran echado un balde de agua fría. A lo mejor así se alivianaban.
Sí. Y es que, amigos, dice el dicho que cuando hubo fuego, cenizas quedan. Resulta que a Daniela Castro la invitaron para ser conductora del programa hoy y no está usted para saberlo ni yo para contarlo, pero dijo en entrevista con Jordi Rosado que la esposa de Raúl Araya fue a hablar con los productores del programa para que no la contrataran porque le tenía celos.
cuando aquella historia de amor ocurrió hace más de 26 años. ¿Me quieres ver la cara de estúpida? Pero amigos, el miedo no anda en burro. Así que la esposa de Raúl Araiza fue y dijo, “No me contraten a esa mujer porque se mete a los camerinos con mi marido. Si ya la conozco como es, mujer fácil, pero es que se meten al camerino y a todos aquí. Todo Televisa ya lo sabía.
Vaya, amigos, qué cosas entera uno en esta vida. Amigos, el caso que les voy a contar a continuación es algo verdaderamente irónico, porque miren, Itatí Cantoral se conoció con Eduardo Santa Marina en el set de Salud, dinero y amor en 1997 y allí, en los sets de Televisa, en los camerinos se enamoraron.

Se dieron sus besuqueadas y sus arrimadas. Sí, dicen las malas lenguas que se encerraban en los camerinos a darle vuelo a la hilacha mientras las filmaciones de salud, dinero y amor decían, “Vamos a descansar, pues estos sí iban a no descansar.” Pero así era el amor, porque estaban enamorados y jóvenes, ya saben, con la hormona a todo lo que da.
¿Y a quién le dan pan que llore, verdad? Dicen que comentaban los compañeros de la telenovela, estos comen pan enfrente de los pobres. Y ahí estaban cantando las canciones del papá de Itatí Cantoral. Y la que más sonaba era la de reloj, no marques las horas, porque ya iba a empezar otra vez la grabación. Son unos descarados, unos sinvergüenzas.
El tiempo pasó, se casaron, tuvieron sus gemelitos, formaron un hogar, pero después Eduardo se fue a filmar otra telenovela y ella como buena esposa, según dijo, le llevaba su comidita preparada con sus propias manos al su corte a comer. Yo le llevaba la comida. Y que Eduardo le decía, “No traigas nada, yo como acá.
” Él ya no quería. Entonces yo decía, “No, ya le estorbabas.” No, pues ya andaba con la Susana González. Y ya no quería que Itatí fuera porque él estaba filmando con su Sara González y sopas perico, que le hablan a Itatí las de los camerinos y le dicen, “Ay, señora Itatí, ¿qué cree que su marido se anda metiendo en los camerinos con Susana González y nos los dejan todos sucios?” Qué asco.
Ay, señora, yo no sé ni qué decirle, pero es que se meten al camerino y a todos aquí, todo Televisa ya lo sabíamos. Llenos de quién sabe qué cosas y ya estamos cansadas de estar limpiando eso. Total que a Itatí le dieron de su propio chocolate. Ay, amigos, qué vueltas da la vida. Un día estás arriba y otro estás abajo.
Bueno, eso lo sabrá mejor Susana González con Eduardo Santa Marina. Sí. Dicen que Itatí pidió el divorcio y dijo, “Aquí se rompió una taza, cada quien para su casa. y que un día se encontró con Susana González en el gimnasio y que Susana se le corrió porque pensó que la iba a deschongar, pero al final alcanzó para decirle, “No te preocupes, no fue tu culpa, fue el hombre infiel, el culpable.
” Bueno, no sé si le dijo exactamente eso, pero cuentan que le dijo, “No estoy enojada contigo, pero las que sí están enojadas contigo son las señoras del camerino, porque las ponías a limpiar casi todos los días el camerino lleno de un montón de cosas que tenían que andar levantando con pinzas.” Ah, qué asco, qué puerco.
Ustedes imagínense nada más lo que esas pobres encontraban ahí. Ay, amigos, que si esos camerinos hablaran, no tendríamos programa porque harían mejores chismes que nosotros. Pues el tiempo pasó y Eduardo Santa Marina dijo, “Ya me llevé a Itatí al camerino. Ya me llevé a Susana González y por algo me dicen Juan Querendón.
” Y pues según dicen, filmando esa telenovela Juan Querendón con Mairín Villanueva, ya se la sabía Eduardo. Entonces se metía con las actrices al camerino. Lo peor es que ella estaba casada, tenía esposo e hijos. Ay, papá, la que se armó porque Mairin Villanueva le puso el cuerno a Jorge Posa con Eduardo Santa Marina allí en los camerinos de Televisa.
Allí se la andaba cenando Eduardo, así como quien dice, “Vete a tu casa, mija. Dile a tu marido que ya llegaste del trabajo.” Total, que el pobre Jorge le picaba la frente porque dicen que los cuernos ya le estaban saliendo. Sí. Un caso muy triste, pero tan real que hasta da escalofríos. Yo sé, amigos, que doña Silvia Pinal ya no está con nosotros, pero nos dejó encargados de contar los casos de las mujeres de la vida real.
Gracias, doña Silvia, por ese legado que nos dejó. Prometemos seguirlo al pie de la letra, amigos, pero yo no sé si un día podría trabajar de limpieza en los camerinos de Televisa, porque la neta ahí se encuentra cada cosa pegajosa y apestosa que la verdad da cosa. Qué asco. Porque fíjense que mientras se filmaba la telenovela Fuego en la sangre, los que de verdad estaban dentro del fuego eran Elizabeth Álvarez y Jorge Salinas.
Allá por 2008 dicen que las pasiones estaban que ardían, que la química estaba a flor de piel y que sopas perico, que en el mero camerino todo mundo se quedaba viendo qué estaba pasando ahí adentro, porque parecía que estaban matando a alguien y no, no era eso. Eran Jorge Salinas y Elizabeth Álvarez encerrados mientras afuera todos preguntaban, “¿Qué pasa ahí? ¿Hay una señora con asma o qué tiene? Qué pena. Pero es que no puedo.
No, hombre. Eran estos canijos que andaban con todo y más de uno asustado pensando que alguien asmático estaba sufriendo en el camerino. Son unos descaraos, unos sinvergüenzas. Total que dijeron, “Pues vámonos a casar de una vez.” Y se casaron. Es que amigos, este camerino promete y compromete y ya saben que el que se compromete mejor no digo lo que sigue.
Vean amigos, que hubo una telenovela que quedó como anillo al dedo, pero para el gerero Castro, quien era novio de Angelique Boer, la actriz méxico-francesa. Y esa telenovela fue literalmente lo que la vida le robó. Pero al gerero Castro, porque allí conoció Angelique a Sebastián Ruly y dicen que esos camerinos fueron palacio del amor.

Las verdades a veces no son tan amables, son crueles. Ya ven que cualquier lugar es un palacio a la hora de amar. Y bueno, pues ahí Sebastián Rully y Angelique Boer, según dicen las malas lenguas, se hicieron su nidito de amor. A quien no le gustó mucho la idea fue al gero Castro. Yo lo que no entiendo como ninguna de esta gente andan preso porque dijo, “No manches, ¿qué dirán de mí? Que me hayan engañado, que me hayan puesto los cuernos.
Yo lo comprendo, pero ¿qué le digo a mi corazón? Y casi casi como canción de despecho. Qué desgracia verte con un nuevo amor, que te diera lo que no te diera yo y que falle como amante. Oh, y ahora, ¿quién podrá ayudarnos? Ni modo, mi hero Castro. El culpable no fuiste tú, ni fue él. Fue ese camerino que hace pecar a los artistas.
Y es que amigos combinen una hermosa actriz, un galán guapo y un camerino solo. Esa combinación es una bomba de tiempo. Es que vean, amigos, cuando el amor llega así, de esa manera, uno no tiene la culpa. Quererse no tiene horario ni fecha en el calendario y menos cuando los camerinos se juntan. Sí, amigos, porque así le pasó a Niurk Marcos y a Bob Ilarios, que por cierto es mi vecino.
Un día lo voy a invitar aquí al programa para que venga conmigo a cotorrear. Pues como les decía, este camarada empezó a cenarse a Newurka, Marcos en los camerinos de Velodenovia y que el Juan Osorio decía, “¿Qué están haciendo? Estamos ensayando las escenas.” Y como Juan Osorio en ese entonces se la pasaba bien jarras, decía, “Ah, bueno, pues sigan ensayando.
” Pero cuentan que cuando salía del camerino todo mundo le cantaba la de el venao. El venao. Ya se imaginarán por qué. Total que el amor empezó tras la cámara, pasó al camerino y del camerino se fue directo al escándalo porque vaya que dio de qué hablar ese romance. Y es que, amigos, el camerino no solo guarda vestuarios, guarda secretos que ni el mejor libreto se atrevería a escribir.
Amigos, no está usted para saberlo ni yo para contarlo, pero dicen que una vez le preguntaron a Talía, “¿Cómo son los camerinos de Televisa? ¿Son amplios? ¿Son pequeños?” Y es que en Televisa hay camerinos de varios tipos, todo dependiendo de qué tan grande sea la estrella. Porque si es una estrella muy grande, pues tiene más comodidades.
Pero cuando es una estrella de reparto, o sea, un estrella común y corriente, le toca un camerino pequeñito que apenas tiene un sofá. En cambio, si es una estrella de renombre, tiene un camerino bastante amplio con un sofá bien grande y en algunos casos hasta una cama. Y la que tenía un camerino bien elegante y bonito era Talía.
Pero un día le preguntaron, “Oye, ¿cómo es tu camerino?” Y ella dijo, “No sé, yo solo he visto el techo.” Sí. Ah, caray, amigos. Pues, ¿qué estaba haciendo Talía en ese camerino? Porque en ese entonces andaba filmando telenovelas con galanes tipo Fernando Colunga, con quien dicen que tuvo un romance.
Aunque aquí entre nos yo no lo creo muy bien porque según se comenta que a Fernando Colunga se le hace agua a la canoa. Ojo de loca, no se equivoca. Y pues talía, según dicen las lenguas, lo que más le mueve es el billete. Pero bueno, ¿quién quita? Y sí se armó otro rumor de que se andaba metiendo en los camerinos con Fernando Colunga.
Ya ven que en Televisa los camerinos no solo guardan maquillaje, guardan historias que solo el techo conoce. Bien, amigos, una que declaró que tenía una relación con un famoso actor de dos mujeres un camino y que se metía con él al camerino es Verónica Masías, conductora de el balcón de Verónica. ¿Se acuerdan de ella con Paco Stanley? Pues ella dijo que se metía a la traila de Eric Estrada cuando filmaban dos mujeres un camino y que nadie sabía.
Pero Rodrigo Vidal le dijo, “No, sí sabíamos. nos dábamos cuenta cómo rechinaba esa traila, pero según Verónica nadie se dio cuenta. Yo vi a Eric Estrada estaba ahí porque le gusté. Amigos, no hay nada oculto bajo el sol. Una cosa es que no se den cuenta y otra muy distinta es que nadie diga nada. ¿Entrabas al penouse? Ya me balconeé.

Sí, yo iba al penhouse. ¿A poco no, amigos? Es que dicen las malas lenguas que incluso hay bebés de camerino. Ay, caray. Según cuentan, Vivi Gaitán salió embarazada ahí en los camerinos de Televisa, o sea, que su hijo Eduardo Capetillo Junior casi casi es hijo de Televisa. Porque el romance entre Vivi Gaitán y Eduardo Capetillo empezó precisamente mientras protagonizaban la telenovela Baila conmigo allá por el 92.
Aunque la telenovela se terminó de filmar hasta el 93. Después de eso se casaron el 25 de junio del 94, pero ya había por ahí casi 8 meses de embarazo. O sea, ni modo. Se habían comido la torta antes del recreo y así se casaron. Él con su traje de charro. Fue una boda televisada, de las primeras bodas televisadas en la historia de México y por eso es tan recordada, no solo por la transmisión, sino por el romance que empezó allí en los camerinos de Televisa.
Y Vivi Gaitán sabía bien lo que pasaba en esos camerinos. Tan así que después iba a cuidar a su esposo cuando estaba haciendo la telenovela Marimar con Talía. Dicen que lo vigilaba por los monitores, cuidando que esos besos con Talía no fueran de lengüita, que fueran besos tranquilos. Ojo de loca, no se equivoca. Y cuentan que Eduardo se ponía todo tieso cuando besaba a Talía y que Talía decía, “¿Qué tiene ese Eduardito? Suéltate, yo no como gente.
” Y Eduardo casi casi pensando, “No estoy tan seguro de eso. ¿Qué necesidad tienes de estar ventilando? De por sí ya está uno ventilada por todos lados.” Al final dicen que los directores tuvieron que mandar a apagar los monitores para que Vivi Gaitán no estuviera mirando a su esposo, porque el pobre Eduardo se sentía vigilado todo el tiempo.
Y así es la historia de esos camerinos, que son el terror de las señoras casadas y de los hombres cuyas esposas trabajan en Televisa, porque ahí es donde está el verdadero drum. Amigos, ustedes han escuchado sobre actrices que tienen romances que duran únicamente lo que dura la telenovela. Yo sí he escuchado muchas versiones y una que ha dicho abiertamente que ha tenido relaciones con compañeros mientras están filmando es Erika Buenfil.
Sí, amigos, ella misma confesó que ha tenido romances con dos compañeros de trabajo mientras grababan la teleserie. Y es que, como les decía, Galán solo, ella sola, Camerino solo, pues el universo conspira. Según dijo Erika Buenfield, fue novia de Omar Fierro mientras trabajaban juntos en una telenovela. Y el romance laba ahí en los camerinos, tras bambalinas, en los cortes para comer, en los descansos.
Pero también confesó que otro que vivió con ella un romance intenso fue nada más y nada menos que Arturo Peniche. Y aquí tenemos que hacer una pausa porque no nos podemos ir así de fácil. Arturo Peniche ha estado casado con la misma esposa por muchos años. Entonces, ¿qué pasó ahí? ¿Le fue infiel Arturo Peniche a su mujer con Erika Buenfil? ¿Será capaz Erika Buenfield de andar con un hombre casado? Creo que es muy obvio que sí.
Pues hagamos cuentas, amigos, hagamos cuentas. Arturo Peniche se casó con Gabio Ortiz en 1983 y la telenovela Amor en silencio se filmó en 1988. O sea, ya tenía 5 años de casado cuando, según se dice, tuvo una relación de camerino con Erika Buenfield. Pero es que se meten al camerino ya todos aquí, todo Televisa ya lo sabía.

Qué bonita, qué bonita pareja jugando a ser infieles en ese camerino. Porque eso sí, los camerinos no son amor en silencio, son amor en muchos ruidos. Yo por eso les digo a las actrices o a las señoras que están casadas con actores, échense una vueltecita por los sets y por los camerinos a ver qué encuentran.
¿Para qué voy de chismoso? No voy a ser que se entere todo el mundo. Porque amigos, así como dicen que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, en Televisa dicen que lo que pasa en los camerinos se queda en los camerinos. Bueno, al menos que salga embarazo, como Vivi Gaitán, ¿a poco no, amigos? Otra famosa que confesó haberle puesto bien y bonito Jorge al niño en los camerinos de Televisa es Karime Lozano, quien conoció a su esposo Aitori Turrios en la telenovela Tres Mujeres en 1999.
Allí comenzaron una relación amorosa que incluso los llevó a tener una hija y a casarse. Pero ese matrimonio no llegó a buen puerto, porque según se supo, el actor se quedó sin trabajo, no tenía dinero y no pasaba gasto. Aún así, Karim me dijo que le daba chance de convivir con su hija.
Y es que, amigos, mientras las grabaciones de las telenovelas estaban en descanso, los actores seguían con su onda, según que ensayando escenas. Y hasta los directores les decían, “Ah, caray, esa escena no está en el libreto.” Y ellos contestaban, “No, pues por si acaso en el futuro se ofrece, la ensayamos de una vez.” Amigos, es que la vida es así y como siempre decimos en este canal, la realidad supera la ficción porque en la telenovela los protagonistas se dan un besito de piquito, pero entonces uno se pregunta, ¿cómo es que luego salen
embarazadas? Y es que lo que vemos en cámara es solo el principio del romance. El verdadero romance termina en los camerinos, detrás de cámaras. Allí es donde está la verdadera telenovela, el verdadero drama. Y bueno, amigos, un caso que fue muy mediático, pero muy mediático, fue el de Héctor Soberón y Michelle, quienes se enamoraron en los sets de filmación durante la telenovela Mi pequeña traviesa.
El resto de la historia ya ustedes la saben. Y vaya que el nombre era bastante sugerente. Porque, ¿será cierto que Michelle era tan traviesa? En pantalla no mucho, pero ¿qué tal en los camerinos? Porque sí, amigos. De ahí salió directo al casorio. Dicen que prácticamente le dijeron a Héctor, “Oh ahora me cumples o me dejas como estaba.
” Y pues ya no se podía, ¿verdad? Porque lo señorita ya no se le podía devolver, así que al altar. Pero después vino el divorcio y no fue cualquier divorcio, fue un escándalo monumental, un drama con más intensidad que cualquier telenovela de las 7 en horario estelar. Porque el verdadero drama entre Michelle y Héctor Soberón no pasó frente a la cámara, pasó detrás de cámaras.
Se andaban escondiendo, hubo polémica por la diferencia de edad y luego la publicación de un video íntimo que terminó por incendiar todo. Héctor Soberón decía que él no era el protagonista de ese video y aseguraba que Michelle le había puesto el cuerno. Total, que aquello terminó en un circo mediático del que todos nos acordamos.

Porque amigos, a veces nos conformamos con lo que la pantalla nos da, lo que la cámara capta, lo que la cámara graba, pero aquí el verdadero drama siempre ha estado detrás de cámaras y ese, créanme, supera cualquier libreto. Y bien, amigos, una de las cosas que sucedía allí en Televisa y uno de los casos más recordados de los camerinos no fue entre una actriz y un actor, sino entre una productora y un galán conocido como William Levy.
¿Le suena ese nombre? A mí sí me suena porque a menudo me confunden con él. Claro, yo tengo un poco más de pelo, pero bueno, no quiero hablar mal de un hombre porque un hombre no debe hablar mal de otro hombre, pero dicen que William Levy se andaba despachando a Carla Estrada en los camerinos de Televisa, que Carlita le decía, “Mira, William, tú móchate y ya sabes que protagónicos asegurados.
” Lo malo es que a Carlita le salía competencia porque dicen que por ahí también se despachaba William Levy a Jaqueline Bracamontes, que según andaba detrás de los huesos del galán y ya le andaba aflojando el cuerpo. Pero que en ese entonces su esposa Elizabeth Gutiérrez salió embarazada y según dijo Jaqueline Bracamontes, ese embarazo fue únicamente para atrapar al hombre porque él ya andaba dejando bien claro que se estaba moviendo.
Ay, amigos, los hombres somos más buena onda porque no hablamos mal uno del otro, pero las mujeres olvídense, porque así dijo Jacqueline, que la mujer de William Levy se había embarazado para amarrarlo. Y también Newurka Marcos fue la que comentó que William se andaba despachando a Carla Estrada por los papeles protagónicos.
Pues, ¿qué les diré? No cabe duda que en el amor y la guerra todo se vale. Pero a veces el amor es más fuerte y más devastador que la guerra. Y esos camerinos amigos han visto más batallas que cualquier campo de guerra. Amigos, yo ya me voy, pero les quiero decir que los extrañé. un día que no pude hacer el programa y los extrañé muchísimo.
Lo que pasó es que me enfermé, me tuvieron que llevar al doctor y me diagnosticó mal de amores. Me dijeron que se me había subido la bilirubina y eso no lo cura ni la aspirina. Lo único que lo cura es su like, su buen comentario, que se suscriban al canal y que nos esperen mañana con un nuevo episodio de estos casos de la vida real.
Porque amigos, la realidad supera la ficción y nos vemos en el camerino, digo, a través de esta pantalla porque las historias del camerino son ocultas, pero lo que yo no oculto es el amor por ustedes, mis queridos suscriptores. Que la pasen bonito. se despide de ustedes.