El panorama de la música latina ha sido sacudido por un terremoto mediático tras el lanzamiento del más reciente proyecto discográfico de Benito Martínez Ocasio, mundialmente conocido como Bad Bunny. Bajo el título “Nadie sabe lo que va a pasar mañana”, el artista puertorriqueño no solo ha regresado a sus raíces del trap más crudo y callejero, sino que ha aprovechado el micrófono para lanzar una serie de dardos directos hacia figuras prominentes de la industria, siendo Shakira el blanco de su indirecta más comentada y divisiva hasta la fecha.

La controversia estalló cuando los oyentes se toparon con una línea específica en el tema “Los Pits”, la pista número 13 de su nuevo álbum. En un giro audaz y para muchos provocador, Bad Bunny modificó la icónica frase de la “Bizarrap Music Sessions, Vol. 53” que se convirtió en un estandarte mundial de empoderamiento femenino. Donde Shakira sentenció que “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”, el “Conejo Malo” respondió con una barra que dice: “ahora los hombres lloran, sí, pero sin parar de facturar”. Esta alusión directa no fue tomada a la ligera por la legión de seguidores de la colombiana, quienes interpretaron el gesto como un ataque innecesario a un símbolo de resiliencia.

Las redes sociales se convirtieron de inmediato en un campo de batalla. En plataformas como X (anteriormente Twitter), los usuarios no tardaron en recordar el historial entre ambos artistas. Muchos señalaron que fue la propia Shakira quien, en un acto de “caridad artística”, invitó a Bad Bunny a compartir el escenario del Super Bowl en 2020, un hito que impulsó significativamente la visibilidad global del puertorriqueño. “Shakira con el disco ‘Pies Descalzos’ le da mil vueltas a Bad Bunny”, expresaba una usuaria, reflejando el sentir de miles de fans que consideran la trayectoria de la barranquillera como un pilar inalcanzable de la música en español.

Pero Shakira no fue la única víctima de las rimas afiladas de Benito. El álbum parece ser un ajuste de cuentas generalizado. Bad Bunny también lanzó indirectas hacia J Balvin en el tema “Thunder and Lightning”, cuestionando la autenticidad de sus amistades en la industria, y hacia Karol G, sugiriendo en su canción “Vuelve Candy” que las “verdaderas bichotas” provienen de Puerto Rico. Este comportamiento ha llevado a los internautas a comparar al cantante con la propia Shakira, bromeando sobre cómo ambos utilizan sus experiencias personales y rencores hacia sus ex parejas para crear éxitos comerciales. En el caso de Bad Bunny, las menciones recurrentes a su ex novia Carliz Sughey han sido interpretadas como una señal de que el artista aún no ha superado conflictos del pasado, de manera similar a cómo se percibe la narrativa de Shakira respecto a Gerard Piqué.

Mientras la tormenta mediática arrecia, la respuesta de Shakira ha sido un silencio absoluto y elegante. La cantante atraviesa un momento personal complejo que la ha obligado a viajar de urgencia a su natal Barranquilla, Colombia. La salud de sus padres ha vuelto a estar en el centro de sus preocupaciones; específicamente su madre, la señora Nidia Ripoll, fue ingresada recientemente debido a una complicación por trombosis en una de sus piernas. Aunque los informes médicos indican que se encuentra fuera de peligro, este contexto familiar ha hecho que las provocaciones líricas de Bad Bunny parezcan, para muchos, fuera de lugar y carentes de empatía.

A pesar de las críticas, el éxito comercial del álbum de Bad Bunny es innegable, dominando las listas de streaming y reafirmando su posición como una de las figuras más influyentes de la actualidad. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire entre los expertos de la industria y el público general es si esta estrategia de confrontación fortalecerá su legado o si, por el contrario, ha comenzado a alienar a una base de fans que valora la solidaridad entre los grandes exponentes de la música latina. Por ahora, el “Conejo Malo” sigue facturando, pero bajo la sombra de una polémica que él mismo decidió encender.