En un giro que ha sorprendido a la industria del entretenimiento y ha llenado de orgullo a los salvadoreños, la superestrella colombiana Shakira ha anunciado que El Salvador será la sede exclusiva de su residencia artística en Centroamérica para febrero de 2026. Este evento no es solo una serie de conciertos, sino una certificación internacional de que el país se ha transformado en un destino seguro, moderno y capaz de albergar producciones de la más alta magnitud mundial.

La noticia fue confirmada por autoridades de turismo y representantes de la industria del espectáculo, quienes destacaron que la decisión de la artista se basa en la confianza y la nueva imagen que El Salvador proyecta ante el mundo. Con tres presentaciones programadas para los días 12, 14 y 15 de febrero de 2026, se espera la asistencia de más de 82,000 personas, consolidando este evento como el más importante en la historia reciente de la región.

Un impacto económico sin precedentes

La llegada de Shakira representa mucho más que música; es un motor de crecimiento económico masivo. Se estima que la residencia generará una derrama económica superior a los 25 millones de dólares, impactando directamente en sectores clave como la hotelería, que ya proyecta una ocupación del 100% para esas fechas. Restaurantes, turoperadores, servicios de transporte y el comercio local se verán beneficiados por el flujo de visitantes nacionales y extranjeros que viajarán desde países vecinos como Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, e incluso desde México y Suramérica.

La ministra de Turismo, Morena Valdés, señaló que este evento generará aproximadamente 4,000 empleos directos y 7,000 indirectos. “Una residencia de este nivel no es solo un show; es turismo, es empleo y es marca país”, afirmó. La funcionaria destacó que el sector turístico ya aporta un 10% al Producto Interno Bruto (PIB) y que eventos de esta talla aceleran la meta de atraer a más de 4 millones de visitantes internacionales.

El Salvador: Del olvido al epicentro mundial

Este logro es visto como un resultado directo de las políticas de seguridad implementadas por el gobierno del presidente Nayib Bukele. Los organizadores del evento subrayaron que, hace apenas unos años, realizar una producción de esta escala hubiera sido impensable debido a los altos índices de criminalidad. Sin embargo, el régimen de excepción y la revitalización de los espacios públicos han permitido que artistas de talla mundial pongan sus ojos en el país.

Mario Ricardo Villacorta, director de Producciones Roma, expresó que el sentimiento predominante entre la población es el orgullo. “Antes nos preguntaban por qué los grandes artistas iban a otros países y no aquí. Ahora, El Salvador es el destino elegido. Estamos rompiendo el molde y demostrando que somos competitivos a nivel global”, comentó.

Turismo y desarrollo social

El fenómeno Shakira coincide con un momento de esplendor para el turismo salvadoreño. El centro histórico de San Salvador, ahora revitalizado y seguro, se ha convertido en el punto de encuentro favorito para las familias y para los salvadoreños que residen en el exterior y regresan al país para disfrutar de la paz que ahora se respira. Testimonios de compatriotas que han pasado más de una década lejos de casa confirman que el cambio es real y tangible.

Además del brillo de las luces del escenario, el gobierno continúa impulsando iniciativas para aliviar la economía familiar, como los agromercados, y proyectos de infraestructura básica en comunidades que fueron olvidadas por décadas. La combinación de seguridad ciudadana, inversión en obras públicas y la atracción de espectáculos internacionales está creando un “círculo virtuoso” que, según las autoridades, no solo atrae turistas, sino también inversionistas interesados en establecerse en el país.

La residencia de Shakira en 2026 será recordada como el momento en que El Salvador dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad vibrante en el escenario mundial. La nación se prepara para recibir a miles de fanáticos con los brazos abiertos, demostrando que cuando hay seguridad y visión, los sueños más grandes pueden hacerse realidad en el corazón de Centroamérica.