La noticia cayó como un rayo en pleno cielo despejado del entretenimiento colombiano. La partida de este mundo del cantante Yeison Jiménez, una de las voces más influyentes y queridas de la música popular en los últimos años, dejó a millones de seguidores en estado de shock. Las redes sociales se llenaron de mensajes de despedida, fotografías inéditas, videos emotivos y palabras de dolor provenientes de colegas, amigos y figuras del espectáculo. Sin embargo, en medio de esa avalancha digital cargada de nostalgia y homenajes, hubo un silencio que no pasó desapercibido y que, por el contrario, encendió la curiosidad, la especulación y el debate: el de Amparo Grisales.

Un silencio que retumbó más que mil palabras
En la era de las redes sociales, donde cada acontecimiento público parece exigir una reacción inmediata, la ausencia de un mensaje puede decir tanto —o más— que una publicación llena de emojis y frases conmovedoras. Amparo Grisales, actriz, diva indiscutible de la televisión colombiana y jurado icónica del programa Yo me llamo, no compartió ningún mensaje, fotografía ni historia para despedir a Yeison Jiménez tras conocerse la noticia de su fallecimiento.
Para muchos, ese silencio fue ensordecedor. ¿Cómo era posible que una figura tan activa en redes, tan directa y sin filtros, no dijera absolutamente nada frente a la muerte de un artista que marcó a toda una generación dentro del género popular? La pregunta empezó a circular con fuerza en X (antes Twitter), Instagram, Facebook y TikTok, donde los usuarios no tardaron en recordar un episodio televisivo que, años atrás, había dejado claro que la relación entre ambos nunca fue cercana, ni mucho menos cordial.
El recuerdo que volvió a encender la polémica
Todo se remonta a uno de los capítulos más comentados de Yo me llamo, cuando un imitador de Yeison Jiménez se presentó en el escenario. En ese momento, Amparo Grisales, fiel a su estilo frontal y sin adornos, dio una opinión que no fue del todo favorable sobre las letras del cantante. Su comentario, aunque enfocado en el contenido musical y no directamente en la persona, resonó con fuerza entre los seguidores del género popular.
“Eso es lo que le gusta a él, decir que estoy facturando, que estoy teniendo éxito, si soy el más teso, si soy el mejor, si soy el más bonito”, dijo Amparo en cámara, con su tono habitual, mezclando análisis artístico con una pizca de ironía. Para algunos, fue una crítica válida dentro de un espacio de evaluación musical. Para otros, una descalificación innecesaria hacia un artista que había construido su carrera desde abajo, conectando con un público que se sentía representado por sus letras.
Las redes explotaron. Fanáticos de Yeison defendieron al cantante con uñas y dientes, mientras otros respaldaron el derecho de Amparo a expresar su opinión como jurado. El debate se volvió tendencia y dejó claro que, más allá del talento, la música popular tocaba fibras muy sensibles relacionadas con el origen, el éxito, la clase social y la forma de narrar los logros personales.
La respuesta desde la tarima que se volvió viral
Yeison Jiménez, conocido por no quedarse callado cuando sentía que algo era injusto, decidió responder. Pero no lo hizo en un comunicado ni en una entrevista formal. Lo hizo a su manera: desde la tarima, micrófono en mano, frente a miles de personas que coreaban sus canciones.
En una de sus presentaciones en vivo, el cantante se tomó unos segundos para lanzar una frase que, en cuestión de horas, se volvió viral y fue replicada en todos los rincones de internet: “Nunca me he metido contigo, mi amor, pero quiero mostrarte algo. A mis 33 años tengo algo que tú nunca tuviste: éxitos musicales”.
El público estalló en aplausos y gritos. Para muchos de sus seguidores, esa respuesta fue vista como una reivindicación, una forma de decir “aquí estoy” frente a una figura consagrada de la televisión. Para otros, fue una reacción impulsiva que avivó una polémica innecesaria. Lo cierto es que ese intercambio marcó públicamente una relación distante, fría y, claramente, sin intención de acercamiento entre ambos.
Años después, una ausencia que vuelve a incomodar
Con ese antecedente fresco en la memoria colectiva, no resulta extraño que el silencio de Amparo Grisales tras la muerte de Yeison Jiménez haya despertado tantas interpretaciones. Para un sector del público, su falta de pronunciamiento estaría directamente relacionada con ese episodio pasado, una especie de coherencia con una relación que nunca existió más allá del cruce mediático.
“¿Por qué tendría que escribir algo si nunca fueron amigos?”, comentaban algunos usuarios, defendiendo la postura de la actriz. Otros, en cambio, consideraban que, por respeto al impacto cultural del artista y al dolor de sus seguidores, un mensaje breve habría sido un gesto de altura y empatía.
La discusión se polarizó rápidamente. Mientras unos acusaban a Amparo de soberbia o frialdad, otros recordaban que nadie está obligado a expresar su duelo —o su falta de él— en redes sociales. “El silencio también es una forma de postura”, escribía un internauta, frase que fue compartida miles de veces.
¿Obligación pública o decisión personal?
Este caso reabrió un debate más amplio sobre el papel de las figuras públicas frente a la muerte de otros personajes conocidos. ¿Existe realmente una obligación moral de pronunciarse? ¿El silencio equivale a desprecio? ¿O simplemente es una decisión íntima que no debería ser cuestionada?
Amparo Grisales, a lo largo de su carrera, ha dejado claro que no actúa para complacer expectativas ajenas. Su personalidad fuerte, su discurso directo y su independencia de criterio la han convertido tanto en una figura admirada como criticada. En ese sentido, su ausencia en redes podría leerse no como un acto de desdén, sino como la coherencia de alguien que nunca tuvo un vínculo cercano con el artista y que prefiere no fingir emociones para cumplir con una norma social digital.
Hasta el momento, la jurado no ha dado declaraciones oficiales ni entrevistas relacionadas con este tema. No ha aclarado si su silencio responde a una decisión consciente, a respeto desde lo privado o simplemente a la voluntad de no sumarse a la conversación mediática. Y, paradójicamente, esa falta de explicación es lo que mantiene viva la polémica.
La voz de los fans y el eco en redes
Los seguidores de Yeison Jiménez han sido especialmente activos en este debate. Para muchos de ellos, el cantante representaba una historia de superación, un ejemplo de cómo el talento y la perseverancia pueden abrirse camino incluso cuando las puertas parecen cerradas. Desde esa perspectiva, cualquier crítica pasada o silencio presente se vive con mayor intensidad emocional.
“Él se ganó el respeto del pueblo, no de los jurados”, escribía un fan en Instagram. Otro comentaba: “No necesitábamos un mensaje de ella para saber lo grande que fue Yeison”. Sin embargo, también hubo quienes pidieron bajar el tono y recordar que el respeto no se mide en publicaciones.
Figuras del entretenimiento, periodistas y creadores de contenido se sumaron al análisis, algunos defendiendo a Amparo, otros señalando que el momento ameritaba un gesto distinto. Cada opinión alimentó el algoritmo y mantuvo el tema en tendencia durante días.
Un cierre abierto que sigue generando conversación

Al final, la pregunta inicial sigue sin una respuesta definitiva: ¿por qué Amparo Grisales no publicó nada con Yeison Jiménez? Tal vez porque nunca hubo cercanía. Tal vez porque eligió el silencio como forma de coherencia personal. O tal vez porque, en un mundo saturado de opiniones, decidió no agregar una más.
Lo cierto es que este episodio demuestra, una vez más, cómo los silencios también construyen narrativa, cómo el pasado vuelve a colarse en el presente y cómo las redes sociales convierten cada gesto —o su ausencia— en motivo de análisis colectivo.
Mientras tanto, el legado musical de Yeison Jiménez sigue vivo en sus canciones, en sus seguidores y en la historia reciente de la música popular colombiana. Y el silencio de Amparo Grisales, lejos de apagar la conversación, la ha hecho más ruidosa que nunca.
👉 ¿Tú qué piensas de esta situación? ¿El silencio es válido o esperabas un mensaje? ¡Déjanos tu comentario!
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