TINA TURNER: Sus Hijos Murieron Odiándola. La Verdad que Nadie Cuenta
En julio de 2018, Craig Raymond Turner, el hijo mayor de Tina Turner, se dispara en la cabeza en su casa de Studio City. Años después, Ronnie Turner, el único hijo biológico que tuvo con Ike, muere de cáncer con los pulmones destrozados. En mayo de 2023, Tina cierra los ojos para siempre en su mansión suiza.
Y en octubre de 2025, Heike Turner Jr. El hijo que ella adoptó de su primera esposa, exhala su último aliento en un hospital de Los Ángeles. Tres de los cuatro hijos de la reina del rock han muerto y el cuarto, Michael Turner, sigue vivo, pero nadie sabe dónde está. Y sin embargo, durante 25 años casi ninguno de ellos habló con su madre.
La pregunta no es cómo murieron, es ¿qué tuvo que pasar en esa familia para que los hijos cortaran a su propia madre de su vida? Esta es la historia de una maldición familiar que comenzó en 1950, cuando una niña de 11 años llamada Ana Mae Bullock esperaba junto a una ventana de cocina en Tennessee, esperando a una madre que nunca regresó.
Aquí descubrirás la nota suicida que Cigjó y nadie ha revelado. El arresto de Ikee Jor exactamente 18 días antes de la muerte de Tina. Las 47 cartas que nunca fueron enviadas y el paradero actual de Michael Turner, el hijo invisible del que todos evitan hablar. Vamos a mostrar documentos, vamos a citar fechas exactas y vamos a revelar el testamento de 230 millones de euros que quedó sin herederos directos.
Porque esta no es la historia de Tina Turner, la superestrella. Esta es la historia de An Bullock, la madre que repitió el mismo abandono que destruyó su infancia. Nat Bush, Tennessee. Domingo, 12 de marzo de 1950. Una niña de 11 años está sentada junto a la ventana de la cocina. Se llama Ana Mae Bullock.
Su madre, Celma Pristila, siempre se sentaba ahí los domingos mientras preparaba la comida. Ana Mae la observaba porque Celma era hermosa. Tenía sangre cheroki y navaja mezclada con afroamericana. Una belleza magnética que Anama Mae heredaría. Pero ese domingo Celma ya no estaba y nunca volvió. Mi madre, Celma era cariñosa con mi hermana, pero conmigo era distinta, diría Tina Tarner 70 años después en el documental de HBO.
Yo sabía que nunca me había querido. Esa es una carga pesada para una niña pequeña. Celma se había cansado de los golpes. El padre de Ana Mae, Floyd Richard Bulock, la maltrataba constantemente. Trabajaba como capataz en los campos de algodón y trataba a su esposa como trataba a los trabajadores, con violencia y desprecio.

Celma huyó, pero se fue sola. dejó a Ana Mae y a su hermana Ruby Alin con un hombre violento que pronto también las abandonaría. Este momento es el origen de todo. Dos años después, en 1952, Floyd se enamora de otra mujer y desaparece. Anna Mee tiene 13 años sin madre, sin padre. Es enviada a vivir con su abuela paterna a Brownsville, una mujer autoritaria que la trata con dureza.
La niña trabaja recogiendo algodón para sobrevivir. Sus manos se llenan de cortes. En la escuela sufre bully inconstante. Es pobre, es negra, es huérfana. Mis padres me llamaron Ana Mae, el único nombre por el que fui conocida hasta la edad adulta escribiría en sus memorias. Para convertirse en Tina Turner, Ana May Bullock tuvo que morir primero.
En 1955, cuando tiene 16 años, su prima Margaret muere en un accidente automovilístico. Margaret era su confidente, la única persona que la hacía sentir amada. Una semana después, su abuela muere de un ataque al corazón. Otra pérdida, otra persona que la abandona. Ana Mee es enviada a San Luis Misuri, a vivir con su madre Celma, la misma madre que la había dejado 5 años atrás.
No hubo reconciliación. Incluso después de que me convertí en Tina, mi madre seguía en una actitud como de, “¿Quién hizo esto? ¿Quién hizo lo otro?” Yo le contestaba, “Yo hice esto, mamá.” Revelaría en el documental de 2021. Yo estaba feliz de mostrarle a mi madre lo que había logrado. Tenía una casa, un carro, y ella todo lo que dijo fue, “No lo creo. No, tú eres mi hija.
Tú no lo hiciste.” Ella no me quería. No quería estar cerca de mí, pero lo hice por ella como si me amara. Ahí está la semilla del veneno que infectará generaciones. Una madre que nunca amó a su hija. Una hija que pasó su vida entera intentando ganarse ese amor imposible y que décadas después repetiría el mismo patrón con cuatro niños que no pidieron nacer.
San Luis, 1957. Manhattan Club, East San Louis. Anna May tiene 18 años. Trabaja como auxiliar de enfermería en el hospital Barnes Ywish durante el día. Por las noches sale con su hermana Alin a cantar en clubes nocturnos. Tiene una voz áspera, poderosa, rasposa como papel de hija. Una voz que hace voltear cabezas.
Una noche de noviembre ve a un hombre en el escenario. Se llama Turner. T. Es el líder de una banda llamada Kings of Rhythm. Toca el piano con una furia hipnótica como si estuviera peleando con las teclas. Ana Me queda fascinada porque hay que tiene lo que ella nunca tuvo. Control. Control del escenario, control de la banda, control de la habitación.
Cuando Ake toca, la gente obedece. Aik la escucha cantar durante un descanso y queda igualmente fascinado, pero tampoco por las razones correctas. Aike ve en Anama Mae una oportunidad de negocio, una voz que puede convertir en dinero, un cuerpo que puede vestir, una mujer que puede poseer. Aik fue mi primer amor, diría Tina décadas después.
también fue mi primer captor. En agosto de 1958, Anama Mae queda embarazada del saxofonista Raymond Hill. Él desaparece. Celma la echa de casa. Ake le ofrece quedarse temporalmente. Nace Craig Raymond Turner y así se cierra la trampa. En octubre de 1960, Anna Mae da a luz a su segundo hijo, Ronald Ronnie. Renel Turner. Esta vez el padre es Aike.
La relación entre ellos ha pasado de profesional a sexual a algo más oscuro. No es amor, es dependencia envuelta en miedo. Para 1962, Ake y Lorin se divorcian. Ake y Ana Mae se casan en Tijuana, México, un sábado de junio. La ceremonia dura 7 minutos. No hay flores, no hay familia, solo un juez que ni siquiera levanta la vista del papeleo.
Es ahí cuando Ana Mae Bullock desaparece legalmente. Aik le da un nombre artístico, Tina Turner. El nombre no era un regalo, explicaría Tina después. Era una marca registrada. Ake era dueño del nombre Tina Turner. Yo solo era la persona que lo interpretaba. Si me iba, él podría contratar a otra mujer y llamarla Tina Turner.
Yo era reemplazable. En ese mismo año de 1962, Tina adopta legalmente a los dos hijos que tiene con Lorrain Taylor, Ike Turner Jr. Nacido en 1958, y Michael Turner, nacido en 1960. Ahora Tina tiene cuatro hijos antes de cumplir 23 años. Cig 4 años. Su hijo con Raymond Hill. Ronnie 2 años. Su hijo con Ie. Ike Jor, 4 años, hijo adoptivo.
Michael, 2 años, hijo adoptivo. Cuatro niños. Una madre de 23 años y un marido que consume cocaína desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la madrugada. Me dio esos niños y ni un centavo para cuidar de ellos diría Tina décadas después en la revista australiana TV Wick. una frase cargada de resentimiento que sus hijos leerían eventualmente en bibliotecas públicas, preguntándose si su madre los consideraba una carga.
En 1968, Tina queda embarazada nuevamente. Sería el quinto hijo, pero descubre que su amiga An Thomas también está embarazada de Aike. Tres meses, mismo padre, diferentes madres. Tina aborta en secreto un martes por la tarde en una clínica clandestina de Memphis. No traería otro hijo a este infierno. Escribiría en sus memorias.
Ya había condenado a cuatro. Porque para entonces el infierno ya estaba completamente encendido. Los golpes empezaron alrededor de 1964. Al principio eran bofetadas. Por no cantar bien, decía Aike. Por llegar tarde, decía Aike. Por mirar a otro hombre, decía Aike. Siempre había una razón, siempre era culpa de ella. Luego fueron puñetazos.
Los labios rotos, los ojos morados, las articulaciones dislocadas y la tortura psicológica se convirtieron en parte de mi día a día”, escribió Tina. Una vez me rompió la mandíbula con un zapato de tacón de madera. Tuve que actuar esa noche con la mandíbula colgando. Sonreí durante dos horas mientras cantaba. Nadie notó nada.
Los niños lo veían todo. Craig, el mayor, tenía 10 años cuando vio a Ake romperle la mandíbula a su madre en la sala de estar. Estaba escondido detrás del sofá. vio todo. Escuchó el crujido del hueso. Escuchó a su madre suplicar. Escuchó a Ake reírse. Ake Junior tenía 8 años cuando vio a Ake golpear a Tina con un zapato de tacón.
Así aprenderá, le dijo Aik a su hijo. Las mujeres necesitan disciplina. Michael tenía 6 años cuando escuchó los gritos desde Minen Moneten, su habitación. Se tapaba los oídos con almohadas, pero los gritos atravesaban las paredes, las almohadas, su cráneo. Y Ronnie, el más pequeño, tenía apenas 5 años cuando su padre le dijo algo que lo marcaría para siempre.
Así es como se trata a una mujer cuando no obedece. Algún día lo entenderás. Ronnie lo entendería. Décadas después, cuando golpeara a su propia esposa Fida bajo los efectos de la cocaína, lo entendería perfectamente. El ciclo continuaba. En 1968, Tina Turner intenta suicidarse. Tiene 29 años, cuatro hijos que alimentar.
una carrera en ascenso con canciones como River Deep Mountain High, sonando en radios de todo el país y una vida que le resulta absolutamente insoportable. Una noche, antes de prepararme para salir al escenario, tomé 50 pastillas para dormir”, confesó. Las conté una por una mientras las tragaba. En algún punto alrededor de la pastilla 35 empecé a sentir paz.
Finalmente iba a terminar. Un asistente de producción la encuentra inconsciente en el camerino. Los doctores le bombean el estómago durante 40 minutos. Sobrevive. Cuando despierta, hay que está junto a la cama del hospital. No pregunta cómo está. No pregunta por qué lo hizo. Le dice que tiene un show esa noche en Las Vegas, que no pueden cancelar, que perderían $,000, que el negocio es el negocio.
Esa noche, Tina Tarner sube al escenario del Caesar’s Palace, con las manos temblando y el estómago destrozado por las drogas que le bombearon. Canta Proud Mary frente a 2000 personas, hace splits, gira. sonríe con esa sonrisa enorme que se ha vuelto su marca y nadie nota que intentó morir 8 horas antes, pero algo cambia en ella.
Esa noche descubre que puede separarse de su cuerpo, que Ana Mae puede quedarse escondida mientras Tina Turner hace el show. Es una disociación que perfeccionará con los años. Ana Mae, la niña golpeada, se queda en casa con los niños. Tina Tarner, la superestrella, viaja por el mundo ganando millones. Es también en 1968 cuando descubre el budismo, lee sobre karma, lee sobre Renacimiento, lee sobre dejar ir el sufrimiento.
Si existía justicia en el universo, escribiría después. La positividad largamente anhelada me llegaría algún día. Decide no morir todavía. Decide esperar. decide que algún día escapará, pero pasarán 8 años más de golpes antes de que finalmente lo haga. La noche del 1 de julio de 1976, Ake golpea a Tina en el asiento trasero de un cadilac dorado camino al Hilton Hotel en Dallas, Texas.
Están discutiendo sobre dinero, sobre un show que ella supuestamente arruinó, sobre nada y sobre todo. Hay que tiene los ojos rojos de cocaína. Tina tiene miedo. Él la golpea con un zapato de hombre talla 11, le rompe la boca, le disloca el hombro. La sangre mancha el asiento de cuero blanco del cadilac.
El chóer no hace nada. Ha aprendido a no hacer nada. Cuando llegan al hotel a las 11:43 pm, Tina hace algo que nunca había hecho en 18 años de matrimonio. Corre con el vestido ensangrentado, con 36 centavos en el bolsillo, con un zapato puesto y otro perdido. Cruza una autopista de seis carriles esquivando autos. Llega a un Ramadaín.
Entra a la recepción dejando huellas de sangre en el piso de mármol. Soy Tina Turner”, le dice al recepcionista, un muchacho de 19 años que la reconoce inmediatamente. “No tengo dinero, pero mi manager pagará la habitación mañana. Solo necesito estar a salvo esta noche.” El muchacho le da la llave de la habitación 308. No cobra nada.
Años después, en una entrevista diría, “Sabía quién era y sabía que algo terrible le había pasado. Le di la mejor habitación que teníamos.” Tina nunca regresa. El divorcio se finaliza el 29 de marzo de 1978. Tina no pide ni un centavo de los millones que ganaron juntos. No pide las casas, no pide los autos, no pide las regalías de las canciones, solo quería salir con vida, explicaría que se quedara con todo.
Yo solo quería mi nombre, mi libertad y mis hijos. Pero aquí comienza el problema real, porque hay que tiene la custodia compartida de los cuatro niños. Y Tina tratando de reconstruir su carrera como solista, está en la carretera constantemente. Giras por Europa, hoteles en Japón, estudios de grabación en Londres. Ella está construyendo Tina Turner desde cero y eso requiere ausencia.
Entre 1978 y 1984, Tina ve a sus hijos en promedio dos veces al año. Navidad y verano. Llamadas telefónicas esporádicas, cheques mensuales para manutención, pero no presencia física, no abrazos, no cenas familiares. Craig tiene 20 años y se muda solo a un apartamento en Los Ángeles. Trabaja vendiendo autos usados. Ronnie tiene 18 y comienza a consumir cocaína.
Como su padre, la primera vez que la prueba piensa en su madre huyendo y siente rabia. Aikey Junior tiene 20 y trabaja en los estudios de grabación de su padre. Sueña con ser productor. Sueña con que su madre lo llame y le diga que está orgullosa. Michael, el más pequeño, tiene 18 y empieza a mostrar signos de enfermedad mental, episodios de paranoia, depresión severa.
Nadie lo diagnostica formalmente durante años. Y mientras estos cuatro jóvenes se destruyen lentamente en Estados Unidos, su madre está en Europa convirtiéndose en superestrella. 1984 marca el renacimiento absoluto de Tina Turner. What Love Got to do with it se convierte en número uno en 26 países. El álbum Private Dancer vende 12 millones de copias.
Gana cuatro premios Grammy en una noche. En 1985 conoce a Erwin Bach en el aeropuerto de Dusseldorf. Él es un ejecutivo musical alemán. Tiene 30 años. Ella tiene 46. Se enamoran. Es el primer hombre que no la golpea. El primer hombre que la ama sin condiciones. Erwin me salvó, diría Tina después. me mostró que el amor no tiene que doler.
En 1995, Tina se muda a Suiza con Erwin. En 2013 renuncia a su ciudadanía estadounidense y se casa con Mimaatimel en una ceremonia budista privada. Solo asisten 120 invitados. Ninguno de sus cuatro hijos está en la lista. En 2014 compran el chateau Algoncán. Un castillo valorado en 76 millones de euros.
Tiene 10 habitaciones vista al lago de Zurich. Y en ese castillo no hay una sola foto de Craig, Ronnie, Ike Jr. o Michael. No hay habitaciones designadas para ellos. No hay regalos de Navidad con sus nombres. No hay llamadas telefónicas preguntando cómo están. Solo silencio. Mi madre está viviendo su vida”, dijo Ike Junior en una entrevista con el Daily Mail en 2018.
Tiene un nuevo esposo y reside en Europa. Ella no quiere tener nada que ver con el pasado y nosotros somos parte de ese pasado. La periodista le pregunta cuándo fue la última vez que habló con su madre. El año 2000, responde, hace 18 años. Intentó contactarla. Al principio sí llamaba, mandaba cartas, pero nunca respondía.
O si respondía era algo como, “Estoy muy ocupada ahora, te llamo después.” Y nunca llamaba. Sus hermanos tampoco tienen contacto con ella. Creo que ninguno de mis hermanos ha conversado con ella tampoco en mucho tiempo. Ella nos dejó. Simple como eso, la periodista presiona, pero no cree que ella tenía derecho a irse, su padre la golpeaba.
Ella escapó de un matrimonio violento. Ake Junior se queda en silencio durante casi 20 segundos. Luego responde, “Entiendo que escapara de mi padre, pero no entiendo por qué escapó de nosotros. Nosotros no la golpeamos. Nosotros solo queríamos una madre. Afida Turner, la esposa de Ronnie, confirmaría esta versión años después. Tina ya había cortado lazos con sus hijos mucho antes de mudarse a Suiza, reveló al Daily Mail después de la muerte de Ronnie.
Ella quería paz, quería empezar de nuevo y desafortunadamente sus hijos le recordaban todo lo que había sufrido con Aike. Y aquí está la verdad brutal. Tina no podía ver a sus hijos sin ver su trauma. Creig tenía los ojos de Raymond Hill, el hombre que la dejó embarazada y sola. Ronnie tenía la mandíbula cuadrada de Aike.
Mirarlo era mirar al hombre que la golpeó durante 18 años. Ikee Junior y Michael llevaban el apellido Turner, el apellido que intentó dejar atrás. Eran recordatorios vivientes de su peor época. Mirar a sus hijos era mirar su infierno. Y Tina eligió la paz sobre la maternidad. Craig Raymond Turner trabajaba como agente de bienes raíces en Los Ángeles.
Tenía 59 años en julio de 2018. Vivía solo en Studio City. Nunca se casó. No tenía hijos. Sus colegas lo describían como callado y profesional. era invisible, promedio, olvidable, lo cual era exactamente como se sentía. En junio de 2018, Craig empieza a hacer cosas extrañas. Llama a Ronnie a las 3 a sin motivo. No dice nada, solo respira.
Ronnie le pregunta si está bien. Craig cuelga. Una semana después, Craig envía un mensaje de texto a su madre por primera vez en 3 años. Es corto. Mamá, estoy decorando una casa nueva. Me gustaría que la vieras. Conocí a alguien especial. Creo que te gustaría. ¿Podrías venir? Tina responde dos días después. Mi amor, estoy muy enferma para viajar ahora.
Los doctores no me dejan volar, pero estoy muy feliz por ti. Quizá en unos meses. Te amo. Craig lee el mensaje 47 veces. Lo sabe porque lo cuenta. Quizá en unos meses se repite quizá. La palabra favorita de su madre, la palabra que significa nunca en un lenguaje que él aprendió a decodificar desde niño. El 3 de julio de 2018, un martes, Craig Turner no se presenta a trabajar.
Su jefe intenta llamarlo, no responde. Intenta de nuevo a las 2 pm, nada. A las 4 pm envía a un compañero a revisar. El compañero llega a la casa de Craig a las 5:17 pm. La puerta está entreabierta. Entra llamándolo. La casa huele raro, un olor metálico mezclado con algo dulce. Encuentra a Craig en el baño, sentado en el piso con la espalda contra la tina.
Un revólver pun 38 en la mano derecha, una herida de bala en la sién derecha, las paredes salpicadas de sangre y fragmentos de hueso. Junto a él hay una nota. Tres páginas escritas a mano con pluma azul. El contenido de esa nota nunca ha sido revelado públicamente. La policía la clasificó como evidencia personal no relevante para la investigación, lo que significa que no había elementos criminales involucrados, solo un hombre que decidió terminar con su vida.
Pero existe un rumor. Un detective que trabajó en el caso le contó a un periodista of the record que la nota estaba dirigida a mamá, que Craig escribió sobre la ventana de la cocina en Tennessee, sobre esperar a alguien que nunca regresó, sobre el patrón que se repitió toda su vida. Todavía no sé qué fue lo que lo llevó al abismo”, dijo Tina meses después en una entrevista con BBC News.
“Creo que Craig estaba solitario. Eso es lo que creo que realmente lo atrapó más que cualquier otra cosa. Solitario. Su madre vivía en un castillo de 76 millones de euros en Suiza. Su hermano Ronnie estaba lidiando con adicciones en Los Ángeles. Su hermano Ike Jor no le hablaba. Su hermano Michael estaba internado en una casa de convalescencia con una enfermedad mental no especificada.
Craig estaba completamente solo y el 3 de julio de 2018 decidió que ya no quería estarlo de esa manera dolorosa. Tina esparció sus cenizas en la costa de California dos semanas después. escribió en Instagram. Hoy es mi día más triste como madre. Finalmente me despedí de mi hijo. Tenía 59 cuando murió trágicamente, pero siempre será mi bebé.
8000 personas dieron me gusta a la publicación. Cientos comentaron ofreciendo condolencias. Eres tan fuerte. Qué dolor tan grande. Descansa en paz, Craig. Pero Tina nunca respondió a ningún comentario. Publicó el mensaje y desapareció de redes sociales durante 8 meses. En el documental de HBO de 2021 hay un momento en el que le preguntan sobre Craig.
Tina permanece en silencio durante 14 segundos. 14 segundos eternos. La cámara no corta, se queda en su rostro. Sus ojos se humedecen, pero no llora. Ha aprendido a no llorar frente a cámaras. El budismo me enseñó que el sufrimiento es parte de la vida. Dice finalmente con voz robótica, que aferrarse al dolor solo crea más dolor. Así que dejé ir.
Tuve que dejarlo ir. El entrevistador pregunta, “¿Sabe por qué lo hizo?” Otro silencio. 8 segundos. Esta vez no. Pero en sus ojos hay algo más que ignorancia, hay culpa. Culpa que ha enterrado bajo capas de budismo y terapia y justificaciones. Culpa que sabe exactamente por qué Craig apretó ese gatillo.
Porque ella no fue a ver su casa nueva. Porque respondió, “Quizá en unos meses.” Porque él sabía que quizá significaba nunca. Como cuando Ana Me esperaba junto a la ventana que su madre Celma regresara y nunca lo hizo. El ciclo continuaba. Ronnie Turner seguía vivo, el hijo del medio, el que se parecía a Aik, el que heredó la mandíbula cuadrada, la adicción a la cocaína y la violencia.
Ronnie había seguido los pasos de sus padres en la música. Tocaba el bajo en varias bandas de Los Ángeles. Tenía talento real, buenído, ritmo natural, pero también tenía la cocaína y la cocaína siempre ganaba. En 1999, a los 39 años, Ronnie fue arrestado en Benis Beach por posesión y distribución de cocaína.
La policía encontró 47 g en su auto, suficiente para una acusación de intención de vender. Pasó 11 meses en la cárcel del condado de Los Ángeles. Cuando salió en 2000, intentó contactar a su madre. Quería decirle que estaba limpio, que iba a rehabilitación, que quería cambiar. Tina envió dinero para pagar la rehabilitación, $5,000 a un centro en Malibú, pero no fue a visitarlo ni una vez durante los 90 días que estuvo internado.
Ella mandó dinero le diría Ronnie a su futura esposa Fida. Siempre mandaba dinero, pero nunca se presentaba. Ronnie se casó con Afida Turner en 2007. Afida era cantante francesa estadounidense, vibrante, llena de vida. Se enamoró de Ronnie porque cuando no estaba drogado era dulce, tierno, vulnerable, pero cuando consumía se transformaba, se volvía violento, gritaba, rompía cosas y eventualmente empezó a golpearla.
Tina me advirtió, reveló a Fida en una entrevista después de la muerte de Ronnie. La llamé cuando Ronnie y yo empezamos a salir. Le dije que lo amaba y ella me dijo algo que nunca olvidaré. Él es mi hijo y lo amo, pero te destruirá si te quedas. Tiene los mismos demonios que su padre y esos demonios no se van.
Afida se quedó de todos modos. Tuvieron dos hijos. Intentó salvarlo durante 15 años. Lo llevó a rehabilitación seis veces. Lo apoyó económicamente cuando no podía trabajar. Se quedó cuando él la echó de la casa por sugerirle que dejara las drogas. Era el fantasma de Aike viviendo en su cuerpo. Dijo Afida.
Cuando estaba sobrio, veía a Ronnie. Cuando estaba drogado veía a Aike. Los mismos ojos rojos. Las mismas manos que se cerraban en puños, las mismas palabras. Cállate, perra, así aprenderás. En octubre de 2022, Ronnie comienza a sentirse mal. Dolores intensos, sangrado rectal, dificultad para respirar. Le diagnostican cáncer de colon en etapa cuatro.
El cáncer se ha extendido a sus pulmones, hígado y huesos. Los doctores le dan 6 meses de vida. Afida llama Atina. Tu hijo se está muriendo, necesita verte. Estoy muy enferma para viajar, responde Tina. Entonces que venga él, yo pago el boleto. No creo que sea buena idea. Sería muy emocional para ambos. Tu hijo se está muriendo. Afida, entiende.
Yo también estoy muy enferma. No puedo manejar más trauma. Enviaré dinero. Afida a cuelga. No vuelve a llamar. Ronnie Turner muere el 8 de diciembre de 2022 a las 4:37 am en su casa de los Ángeles. Tiene 62 años, pesa 110 libras. El cáncer lo ha consumido hasta dejarlo irreconocible. Afida está junto a él. Sus dos hijos están junto a él.
Sus amigos músicos están junto a él. Su madre no está. Tina escribe en Instagram 5 horas después. Ronnie, dejaste este mundo demasiado pronto. Con pesar cierro mis ojos y pienso en ti, mi amado hijo. Pero nunca viaja a su funeral, nunca ve su cuerpo. Envía flores, envía dinero para los gastos funerarios, envía a un representante legal que lee una carta en la ceremonia.
La carta tiene tres párrafos. habla sobre lo orgullosa que estaba de su talento musical, sobre cómo siempre lo recordará con amor, sobre cómo el budismo le enseñó que la muerte es solo una transición. No menciona la cocaína, no menciona que no lo vio en 23 años, no menciona que él murió esperándola. Era demasiado doloroso para ella, explicó a Fida meses después.
Ver a Ronnie muerto significaba aceptar que había fallado como madre. Y Tina no estaba lista para esa aceptación. No creo que nunca lo estuvo. Dos hijos muertos. Craig en 2018, Ronnie en 2022. Dos más seguían vivos, pero no por mucho tiempo. Mayo de 2023. Kusnacht, Suiza. Tina Turner está en su mansión.
Tiene 83 años. Su cuerpo está fallando. Insuficiencia renal avanzada a pesar del riñón que Erwin le donó en 2017. Presión arterial inestable, el corazón late irregular. Los doctores le han dicho que le quedan semanas, quizá días. Erwin Bach está con ella 247. Le sostiene la mano, le lee poemas budistas, le pone su música en volumen bajo. Es el amor de su vida.
El único hombre que la amó sin lastimarla. Pero hay algo que ella no sabe en esos últimos días. El 6 de mayo de 2023 a las 2:47 a, la policía de Texas detiene un Dodge Charger negro en la I35, cerca de San Antonio. Exceso de velocidad, 94 millas por hora en zona de 65. El conductor es Ike Turner Jr.
Tiene 65 años. Ojos rojos, manos temblando. Cuando el oficial se acerca al auto, huele a marihuana y algo químico. Licencia y registro, por favor. Ike Junior busca torpemente en la guantera. El oficial ve algo. Una bolsa de plástico con cristales blancos y otra bolsa con rocas amarillentas. Señor, voy a necesitar que salga del vehículo. Registran el auto.
Encuentran 3.7 g de metanfetamina y 2.1 g de crack. Ake Junior es arrestado, acusado de posesión de sustancias controladas y manipulación de evidencia, porque intentó esconder las bolsas debajo del asiento cuando lo detuvieron. Es llevado a la cárcel del condado de Bexar. La fianza se establece en $25,000. No puede pagarla.
Intenta llamar a su madre. Marca el número que tiene guardado. Una voz automatizada le dice, “El número que marcó no está en servicio. Intenta a través de un representante legal. Deja un mensaje con el asistente de Tina. Por favor, díganle que necesito hablar con ella. Es urgente. El mensaje nunca llega a Tina. O si llega alguien decide no dárselo.
No necesita más estrés. Su corazón no aguantaría. Ake Junior pasa 18 días en esa cárcel, 18 días en una celda compartida con otros cinco hombres, 18 días durmiendo en un colchón delgado sobre metal frío. 18 días pensando en su madre, en cómo su última conversación fue en el año 2000, en cómo nunca pudo decirle que la amaba a pesar de todo, en cómo nunca pudo preguntarle por qué los abandonó.
El 24 de mayo de 2023, a las 3:0 pm hora de Suiza, Tina Turner muere en su cama. Erwin Bach está sosteniendo su mano. Su último aliento es tranquilo, pacífico. Ha practicado budismo durante 50 años. Sabe cómo morir con gracia. Tras una larga enfermedad, dice el comunicado oficial dos horas después, en paz y rodeada de amor, que Junior se entera 6 horas después, a las 12:30 pm hora de Texas, cuando otro prisionero ve las noticias en el televisor de la sala común de la cárcel.
“Oye, ¿ese no es tu apellido?”, le dice el tipo señalando la pantalla. Turner. Tina Turner acaba de morir. Ake Junior se queda mirando la pantalla. Hay una foto de su madre de los años 80. Pelo salvaje, vestido dorado. Esa sonrisa enorme. La reportera habla sobre su legado musical, sus gramis, sus 200 millones de discos vendidos. No menciona a sus hijos.
Ake Junior camina de regreso a su celda. se acuesta en el colchón delgado, mira el techo gris durante 4 horas sin moverse. “Mi madre está viviendo su vida”, había dicho en 2018, “Tiempo presente, como si todavía hubiera posibilidad de reconciliación, como si en algún momento ella pudiera cambiar de opinión y llamarlo.
Ahora ese tiempo presente se había convertido en pasado. Su madre estaba muerta y él estaba en una celda en Texas y nunca, nunca, nunca pudieron tener esa conversación. Ikke Junior es sentenciado el 29 de mayo de 2023, 5 días después de la muerte de Tina, libertad condicional y rehabilitación obligatoria debido a ser primera ofensa.
Sale de la cárcel el 1 de junio, pero algo en él se rompió definitivamente durante esos 18 días. Su madre había muerto sin que pudieran reconciliarse, sin que pudiera decirle a Dios, sin que pudiera preguntarle, “¿Por qué nos dejaste?” Y ahora era demasiado tarde para todas las preguntas. Entre junio de 2023 y septiembre de 2025, Turner Jr.
vive en un apartamento pequeño en Los Ángeles. Trabaja esporádicamente como ingeniero de sonido. Su salud se deteriora. Años de consumo de drogas han destrozado sus riñones. Su corazón late irregular. Desarrolla diabetes tipo 2. En julio de 2025, su prima Jacqueline Bullock va a visitarlo. Lo encuentra en condiciones deplorables. El apartamento huele mal.
Hay botellas de alcohol vacías por todas partes. Ake Junior ha perdido 40 libras. Parece un hombre de 80 años, aunque solo tiene 67. Necesitas ir al hospital, le dice Jacqueln. ¿Para qué? Responde, ya no queda nada que salvar. El 12 de septiembre de 2025, Ike Turner Jr. sufre un derrame cerebral mientras duerme.
Se despierta con el lado izquierdo del cuerpo paralizado. Llama a una ambulancia. Es llevado al Cedar Sina Medical Center en Los Ángeles. Los doctores hacen todo lo posible, pero sus riñones están fallando. Su corazón está débil. Las décadas de abuso de sustancias han dejado su cuerpo irreparable. Jacqueline permanece con él durante las siguientes tres semanas.
Le lee, le pone música, le habla sobre los viejos tiempos cuando eran niños y todo parecía posible. El 4 de octubre de 2025 a las 7:23 a, Turner Jr. muere de insuficiencia renal múltiple. Tiene 67 años. Jacqueline anuncia su muerte con un comunicado simple. Junior era más que un primo para mí.
Era un hermano, ya que crecimos juntos en la misma familia. Con gran tristeza anunciamos su fallecimiento. No hay funeral público, no hay artículos en periódicos importantes, solo una pequeña nota obituaria en el Los Angeles Times. Ikkee Turner Jr. productor musical fallece a los 67 años. No menciona que era hijo de Tina Turner. No menciona el Grami que ganó en 2006.
No menciona los 18 días que pasó en prisión. mientras su madre moría. Es como si su vida completa fuera una nota al pie de página, un detalle menor en la historia de alguien más importante. Sus cenizas son esparcidas en el océano Pacífico frente a la costa de Malibú el 14 de octubre, el mismo lugar donde fueron esparcidas las cenizas de Craig 7 años antes.
Menos de 15 personas asisten. No hay prensa, no hay cámaras. Y con eso, tres de los cuatro hijos de Tina Turner han muerto. Craig, suicidio en 2018 a los 59 años. Ronnie, cáncer en 2022 a los 62 años. Ake Junior, insuficiencia renal en 2025 a los 67 años. Solo queda uno, Michael Turner, el hijo fantasma, el olvidado, el que nunca aparece en las historias oficiales.
Después del funeral de Ike Junior, Jaqueline Bullock regresa al apartamento de su primo para recoger sus pertenencias. Tiene que desocupar el lugar antes de fin de mes. Mientras limpia, encuentra algo en el closet. Una caja de zapatos Nike está escondida debajo de varias cajas de equipos de sonido. La abre dentro hay 47 cartas, todas en sobres blancos, todas con la misma dirección escrita a mano.
Chateau Algoncán, Kusnacht, Suiza. Todas dirigidas a mamá. Ninguna fue enviada. Las cartas datan de diferentes años. La primera es de marzo de 2001, la última es de abril de 2023, un mes antes de que Tina muriera. Jacqueline lee algunas, llora, las cartas son devastadoras. En una de 2005, Junior escribe, “Mamá, gané un Grammy este año.
Produje el álbum de papá Rising with the Blues.” Cuando anunciaron mi nombre en la ceremonia, lo primero que pensé fue, “Ojalá mamá estuviera aquí.” Pero no estabas, nunca estás. En una de 2012, mamá, estoy en rehabilitación otra vez. Es mi cuarta vez. Sigo intentando estar limpio. Sigo intentando ser alguien de quien puedas estar orgullosa, pero es difícil cuando no sé si alguna vez piensas en mí.
En una de 2018, escrita justo después del suicidio de Craig. Mamá, Craig se mató. Tu primer hijo se disparó en la cabeza. Lo sabes, ¿te importa? Yo quería ir a su funeral, pero no me invitaron. Supongo que tampoco soy bienvenido a los eventos familiares, aunque somos familia, ¿no? Y la última de abril de 2023 escrita con letra temblorosa.
Mamá, tengo 65 años. No sé cuánto tiempo más viviré. Las drogas me destrozaron. Mi cuerpo está fallando, pero antes de morir necesito saber por qué nos dejaste. No dejaste a papá, nos dejaste a nosotros. ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué no fuimos suficientes? Solo necesito saberlo y luego puedo irme en paz. Ikke Junior escribió a su madre durante 23 años y nunca envió ni una sola carta porque sabía que ella no respondería o peor, que sí respondería con algo genérico y vacío y eso sería más doloroso que el silencio. Jackeln guarda
las cartas, nunca serán publicadas. Son demasiado personales, demasiado crudas, demasiado honestas. Son el último secreto de la familia Turner. 47 cartas de un hijo que amaba a su madre, pero que no podía alcanzarla, que escribió durante dos décadas con la esperanza de que algún día tendría el valor de enviarlas.
Pero ese día nunca llegó y ahora ambos están muertos y las cartas son solo papel, palabras que nunca serán leídas por la persona a quien estaban destinadas. Pero aquí hay algo más, algo que Jaqueline descubrió después. Cuando Tina murió en mayo de 2023, Erwin Bach tuvo que limpiar sus pertenencias personales, ropa, joyas, papeles, décadas de vida acumulada en ese castillo suizo.
En el último cajón del tocador de Tina, debajo de pañuelos de seda y bufandas budistas, Erwin encontró algo, una foto. La foto de 1972, la sesión de Evony, Tina, Ake y sus cuatro hijos en ese sofá de tercio pelo rojo. Estaba cara abajo, como si Tina no quisiera verla, pero tampoco podía tirarla. Erwin nunca le dijo a nadie sobre esta foto.
La guardó, quizá la destruyó después. Nadie lo sabe. Pero Jaqueline se enteró a través de un asistente que trabajaba en la casa y cuando lo supo entendió algo. Tina nunca pudo olvidar a sus hijos. Nunca pudo realmente dejar ir como decía el budismo. Guardó esa foto durante décadas cara abajo, escondida, pero ahí un recordatorio físico de que alguna vez tuvo cuatro hijos, de que alguna vez fue madre.
de que esa parte de su vida, por más que intentó borrarla, seguía existiendo en algún cajón de su conciencia. Y ahora esa foto probablemente ya no existe, como tres de los cuatro hijos que aparecían en ella. Michael Turner tiene 65 años en noviembre de 2025. Está vivo. Es el único hijo de Tina Turner que sigue respirando, pero nadie sabe exactamente dónde está.
En 2018, Ike Junior reveló, Michael está internado en una casa de convalescencia, necesita soporte médico. He ido a visitarlo varias veces. Cuando le preguntaron si Tina había ido a verlo, Aike respondió, “No, todo lo que ella hace es mandarle dinero. Desde entonces nada, no hay fotos, no hay entrevistas, no hay registros públicos. Jaeline Bullock confirma que Michael sigue vivo, que está en algún lugar de California recibiendo cuidado permanente, que prefiere privacidad.
¿Quién lo visita ahora que Junior está muerto? ¿Quién le dice que sus tres hermanos han muerto y que él es el último? Probablemente nadie. Michael existe en silencio, en alguna cama de hospital, mirando paredes blancas, recibiendo medicación, sabiendo que es el último, el único sobreviviente de una familia que el trauma destruyó completamente.
Existe un testamento. Fue redactado en 2021 por un bufete de abogados suizos. Tiene 47 páginas. detalla la distribución de una fortuna estimada en 230 millones de euros. Los derechos musicales de Tina fueron vendidos a BMG Rights Management en 2021 por 50 millones de dólares. Warner Music mantiene la distribución.
Hay regalías que seguirán generando ingresos durante décadas. Está el Chateau Algoncan en Suiza, valorado en 76 millones de euros. Propiedades en Los Ángeles que nunca fueron vendidas, inversiones en bonos suizos, cuentas bancarias en tres países, joyas valuadas en millones, vestuario de conciertos que ahora vale fortunas en subastas.
Todo va a Erwin Bach. Él es el único heredero universal. Legalmente, todo lo que Tina Tarner construyó durante 60 años de carrera ahora le pertenece a él. Y los hijos Michael Turner, el único hijo vivo, no aparece mencionado en los documentos públicos del testamento. No hay un fideicomiso a su nombre, no hay asignación mensual, no hay nada.
Cuando Jor murió en octubre de 2025, tampoco tenía asignación. Las familias de Cry y Ronnie tampoco. Los nietos de Tina, los dos hijos de Ronnie y con Afida, no tienen acceso a un centavo de la fortuna de su abuela. Tina había cortado lazos, explicó a Fida en una entrevista después de la muerte de Ikee Junior.
No solo emocionalmente, legalmente también. Ella reescribió su testamento en 2021 después de vender sus derechos musicales y eliminó cualquier mención de sus hijos o nietos. Erwin tiene todo y él nunca conoció realmente a los hijos de Tina. Para él esa parte de la vida de ella no existió. Es el borrón final. Tina Turner no solo se fue físicamente a Suiza, no solo cortó contacto emocional, los borró legalmente, como si Craig, Ronnie, Ikee Jr.
y Michael nunca hubieran existido. Como Celma había intentado borrar a Ana Mae cuando la echó de casa en 1950, el ciclo completado en tinta legal, en documentos notariados, en voluntades finales que no pueden ser apeladas. Hay una foto. Fue tomada en 1972 para la portada de la revista Evony. En ella aparecen Tina e Turner sentados en un sofá de terciopelo rojo, rodeados de sus cuatro hijos. Cake tiene 14 años.
Lleva una camisa naranja de cuello ancho. Está sentado en el extremo izquierdo, un paso más alejado que los demás. Sus ojos miran a un punto fijo fuera de cámara. No sonríe. Ronnie tiene 12 años. Está sentado junto a Ikee con las manos apretadas sobre sus rodillas, los nudillos blancos, una sonrisa forzada que no llega a sus ojos.
Ike Junior tiene 14 años. Está de pie detrás del sofá, casi fuera del encuadre, como si quisiera desaparecer en el fondo. Su expresión es neutral, vacía. Michael, el más pequeño con 12 años, está sentado junto a Tina. Mira directamente a la cámara con una expresión que no es de felicidad, es resignación, como si supiera que esta no era su familia real, que esto era solo teatro para las cámaras.
Ahí que está en el centro con un traje morado brillante. Sonríe ampliamente, una mano sobre el hombro de Ronnie, la otra sobre su propia rodilla, posesivo, controlador, dueño de todo lo que aparece en esa foto. Y Tina, sentada junto a él con un vestido dorado que brilla bajo las luces del estudio, tiene esa sonrisa enorme que el mundo adoraba.
Labios rojos, dientes blancos perfectos, pelo gigante peinado hacia atrás. Pero si miras sus ojos detrás de esa sonrisa, hay algo más. Hay vacío, hay disociación. Su cuerpo está en esa sesión de fotos, pero su mente está en otro lugar, planeando, calculando, esperando el momento correcto para escapar. Esa foto fue publicada con el titular La familia Turner, Ake y Tina, las superestrellas del Soul, en casa con sus hermosos hijos. En casa, qué palabra.
Como si esa casa fuera un refugio y no un campo de batalla. Como si esa familia fuera real y no una construcción para medios. Como si esos niños fueran felices y no testigos silenciosos de violencia diaria. Cinco de las seis personas en esa foto ya están muertas. Ake murió en 2007, Cig en 2018, Ronnie en 2022, Tina en 2023, Ike Junior en 2025.
Y las dos que sobreviven, Erwin Bach y Michael Turner, no se conocen. Nunca se han reunido. Nunca se reunirán, probablemente. Michael sigue vivo en alguna casa de convalecencia en California. Erwin sigue vivo en el chateau Algoncán en Suiza. Están separados por un océano, por documentos legales, por decisiones que Tina tomó hace décadas. Esa foto de 1972 es todo lo que queda de la familia Turner.
Una mentira congelada en el tiempo, un momento fabricado para vender revistas, un teatro perfecto que escondía un infierno real. Y ahora, 53 años después, esa foto es historia archivada, olvidada, excepto por Michael, que probablemente tiene una copia guardada en algún cajón, que probablemente la mira de vez en cuando y se pregunta cómo todo terminó así, cómo pasaron de ser seis personas en un sofá de terciopelo rojo a ser solo él, solo en una cama de hospital esperando morir.
Noviembre de 2025. Ahora mismo. La música de Tina Tarner sigue sonando en todo el mundo. Su legado como artista es intocable. 200 millones de discos vendidos, 12 Gramis, la reina del rock. Pero su legado como madre es completamente diferente. Tina Turner fue una sobreviviente de violencia doméstica.
También fue una madre que cortó contacto con sus hijos durante 25 años. Fue una víctima del patriarcado. También abandonó a cuatro niños que la necesitaban. Fue la reina del rock. También repitió el abandono que sufrió de niña, porque eso es ser humano. Complicado, contradictorio, pero los resultados hablan. Cik se disparó después de que ella respondiera, quizá en unos meses.
Ronnie murió esperando una visita que nunca llegó. Ike Junior murió con 47 cartas no enviadas en su closet y Michael está vivo pero invisible. Cuatro hijos que crecieron viéndola en revistas, pero sin tenerla en casa, que escuchaban Whats Love got to do Withándose qué tenía que ver el amor con ellos. La respuesta era nada.
La próxima semana hablaremos sobre los hijos de Michael Jackson, sobre Paris y sus intentos de suicidio, sobre Blanket, que hoy vive escondido del mundo. Tina Tarner fue una leyenda, también fue una madre ausente. y Michael Turner solo en California.
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