La canción Abrázame, interpretada por Ángela Aguilar, pasó de ser una colaboración relativamente discreta a convertirse en el eje de una de las polémicas más intensas rumbo a Premios Lo Nuestro 2026.

El motivo es su nominación en la categoría Colaboración del Año – Pop, a pesar de que la fecha de lanzamiento del tema no coincidiría con el periodo oficial de elegibilidad establecido por los organizadores.

Lo que parecía un detalle técnico terminó abriendo un debate mayor sobre reglas, transparencia y posibles influencias dentro de la industria musical latina.

El inicio del conflicto

El pasado 13 de enero, tras el anuncio oficial de las nominaciones, periodistas especializados y usuarios en redes sociales comenzaron a revisar minuciosamente las bases del certamen.

De acuerdo con Televisa Univision, el periodo de elegibilidad para la edición 2026 abarca del 30 de septiembre de 2024 al 1 de octubre de 2025. Sin embargo, Abrázame fue publicada el 29 de agosto de 2024, casi un mes antes del inicio del plazo permitido.

La controversia tomó mayor fuerza cuando el periodista Quique Usales abordó el tema públicamente en el programa LUBOX tv de YouTube, donde señaló que la fecha de lanzamiento no encajaba con las reglas vigentes y pidió una explicación clara por parte de la organización.

Desde ese momento, la discusión dejó de ser un intercambio entre fans y se transformó en un cuestionamiento directo a la credibilidad del premio.

Silencio institucional y promoción constante

Hasta ahora, ni la organización de Premios Lo Nuestro ni Ángela Aguilar han emitido un comunicado oficial para aclarar la situación.

En contraste, la cantante ha continuado promoviendo activamente sus nominaciones e invitando a sus seguidores a votar.

Para una parte del público, esta estrategia fue interpretada como una forma de ignorar la polémica, lo que terminó intensificando el descontento en redes sociales.

Cuatro nominaciones en el centro del debate

En la edición 2026, Ángela Aguilar figura con cuatro nominaciones relevantes:

Mejor combinación femenina por Maldita Primavera, junto a Yuri.

Colaboración del Año – Pop por Abrázame, en colaboración con Felipe Botello y El Sonoro Rugir.

Artista Femenina del Año – Música Mexicana.

Canción Mariachi Ranchera del Año por Nadie Se Va Como Llegó.

Aunque varias de estas nominaciones fueron bien recibidas, Abrázame concentró la mayor parte de las críticas por la supuesta falta de cumplimiento de los criterios de elegibilidad.

Reacción inmediata en redes sociales

Las redes sociales actuaron como un tribunal paralelo. Comentarios que hablaban de “premios comprados”, “favoritismo” y “falta de respeto al público” comenzaron a multiplicarse, afectando la percepción del proceso de selección.

Muchos usuarios dirigieron sus señalamientos hacia Pepe Aguilar, padre de la cantante, sugiriendo que su influencia dentro de la industria podría haber jugado un papel determinante.

Otros internautas compararon este caso con polémicas anteriores relacionadas con Christian Nodal y expresaron su apoyo a Cazzu, exigiendo que el voto del público sea respetado sin excepciones.

Error administrativo o trato preferencial

Quienes defienden a Ángela Aguilar sostienen que podría tratarse de un error administrativo o de un criterio interno que no fue comunicado de manera adecuada.

Señalan que en ediciones pasadas se han contemplado excepciones relacionadas con relanzamientos, versiones alternativas o canciones cuyo impacto comercial ocurrió después de su estreno.

No obstante, los críticos insisten en que, si existen excepciones, estas deben explicarse con total claridad.

De lo contrario, el silencio solo alimenta la percepción de privilegios y falta de transparencia.

El peso del apellido Aguilar

La polémica también reavivó un debate recurrente en la música regional mexicana sobre el peso de los apellidos históricos.

Para algunos, la familia Aguilar representa tradición y talento; para otros, simboliza acceso preferencial a escenarios, medios y reconocimientos.

En este contexto, la ausencia de una explicación oficial refuerza la narrativa de desigualdad dentro del sistema de premiación.

Credibilidad de Premios Lo Nuestro en juego

Premios Lo Nuestro 2026, que se celebrará bajo el lema “Honrando lo que somos”, enfrenta uno de los mayores retos de imagen de los últimos años.

La ceremonia está programada para el 19 de febrero en el Kaseya Center, con transmisión para Estados Unidos y América Latina.

En una era donde la audiencia exige transparencia absoluta, cada controversia sin resolver se traduce en una pérdida de confianza.

El voto del público y la presión mediática

La insistencia del público en que “el voto debe respetarse” evidencia una tensión histórica entre los criterios técnicos, los jurados y la participación popular.

En el contexto digital actual, la presión mediática puede obligar a las organizaciones a reaccionar, incluso cuando inicialmente optan por el silencio.

Lo que viene

A pocas semanas de la gala, el debate sigue abierto. Una aclaración oficial podría calmar las críticas; la falta de respuesta podría amplificarlas. Para Ángela Aguilar, el riesgo no es únicamente perder un galardón, sino ver su imagen nuevamente asociada a una polémica de gran alcance.

Para Premios Lo Nuestro, la prueba es mayor: demostrar que el talento se reconoce con base en reglas claras y no en apellidos o influencias.

Mientras tanto, las redes continúan alimentando comparaciones, teorías y viejas controversias.

La noche del 19 de febrero no solo se entregarán premios, también se pondrá a prueba la credibilidad de uno de los eventos más influyentes de la música latina.